Guatemala se enfrenta a una inminente crisis hídrica y alimentaria, con proyecciones de una sequía severa y prolongada debido al fenómeno de El Niño, que podría extenderse hasta 2027. Las autoridades han elevado el nivel de alerta, instando a la población y a las instituciones a prepararse para una escasez de lluvias sin precedentes que afectará gravemente la agricultura, el suministro de agua y aumentará los riesgos de desastres naturales.
El tema fue abordado este lunes, 25 de mayo, durante una entrevista en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas, donde se conversó con la secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Claudinne Ogaldes; y la subsecretaria de Gestión de Riesgos de esa entidad, Ángela Leal.
Aunque se ha advertido del déficit de lluvias, recientemente se presentaron precipitaciones que generaron preocupación entre la población y las autoridades, ya que se dieron de manera irregular y en menor cantidad de lo habitual.
Según explicó Ogaldes, la temporada lluviosa inició tarde y no se ha distribuido de forma uniforme, lo que ha causado inundaciones en algunas regiones como Chiquibul y Alta Verapaz, mientras que otras zonas, especialmente el corredor seco ampliado, aún no reciben precipitaciones significativas.
De igual forma, señaló que la amenaza de una canícula prolongada afecta especialmente la agricultura de subsistencia. El pronóstico del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) y las alertas del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) identifican a 123 municipios como los más vulnerables.
Estas comunidades enfrentan un grave riesgo de pérdida de cosechas debido a la sequía extendida prevista para julio y agosto, periodo en el que normalmente se presenta una canícula de 10 días, pero que esta vez podría extenderse por hasta 50 días. Estas condiciones han activado reuniones urgentes entre instituciones oficiales y el sector agrícola para definir medidas anticipadas y planes de respuesta, los cuales serán presentados públicamente en los próximos días.
Impacto directo en la producción agrícola y abastecimiento de agua
Durante la entrevista, las autoridades destacaron la importancia de implementar reservorios de agua tanto para grandes como pequeños productores. Esta estrategia busca recolectar el agua de las pocas lluvias para su uso posterior durante los meses secos. Ejemplos de estos sistemas ya existen en municipios como El Progreso, donde el alcalde instaló grandes tanques conectados a canaletas que captan el agua de lluvia.
La directora ejecutiva de la Conred enfatizó que la recolección y almacenamiento de agua se perfila como medida clave para mitigar los efectos de la sequía en la producción de alimentos.
Por aparte, expuso que el embalse de Chixoy, fundamental para el suministro hidroeléctrico nacional, también presenta niveles preocupantes. Un comunicado reciente de Empagua alertó sobre la necesidad de prepararse ante posibles restricciones en la distribución, lo que ha motivado a que todos los ministerios y entidades, desde Energía y Minas hasta el Ministerio de Trabajo, desarrollen planes de respuesta para enfrentar la emergencia.
Mayor vulnerabilidad por el crecimiento urbano y la sequía histórica
La subsecretaria Ángela Leal, experta consultada, recordó antecedentes como el fenómeno Stan en 2005, cuando "El Niño" produjo situaciones críticas similares, aunque advirtió que la actual amenaza puede ser más severa. La vulnerabilidad nacional se ha incrementado debido al crecimiento de las ciudades y la falta de gestión del riesgo en nuevas zonas habitadas. Además, mientras el MAGA identifica 123 municipios vulnerables, hizo referencia a que podrían ser hasta 160 los municipios en situación crítica en el corredor seco ampliado.
En estos municipios, la escasez de agua amenaza con causar no solo pérdidas agrícolas, sino también problemas de seguridad alimentaria y nutricional que requerirán apoyo adicional. Estas proyecciones llevaron a realizar una revisión detallada de los municipios más afectados, priorizando tanto la asistencia alimentaria como el abastecimiento de agua.
Consecuencias potenciales: incendios y deslizamientos
El pronóstico para julio y agosto es de una sequía severa que incrementará el riesgo de incendios forestales y dejará la tierra porosa, expuesta a deslizamientos cuando regresen las lluvias. Las autoridades recomiendan actuar con prontitud, implementando sistemas de captación de agua y promoviendo la adaptación de todos los sectores sociales y productivos para enfrentar una de las temporadas más complicadas de los últimos años.
El llamado de la Conred es a que la población no espere una crisis evidente para tomar acciones. La prevención y la cooperación entre comunidades y autoridades serán cruciales para reducir los impactos de una sequía prolongada que amenaza con poner a prueba la resiliencia de Guatemala.




