La Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) iniciará el 1 de septiembre de 2026 la segunda fase de migración de formularios hacia la Agencia Virtual. Este paso tendrá impacto para más de 305 mil contribuyentes inscritos en el Régimen General del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
En entrevista para Emisoras Unidas, Werner Ovalle, superintendente de la SAT, explicó que este proceso busca facilitar a los contribuyentes el cumplimiento de sus obligaciones tributarias y aduaneras. La transición consiste en dejar de utilizar el sistema Declaraguate y migrar el ingreso de declaraciones hacia la Agencia Virtual, optimizando así la transmisión de información.
Ovalle señaló que la primera fase de la migración inició en junio, incluyendo a grandes y medianos contribuyentes especiales, alrededor de 6,400 personas jurídicas. Este primer segmento permitió obtener lecciones para implementar la migración de forma gradual. Actualmente, un 30% de los inscritos en el régimen general ya utiliza la Agencia Virtual.
Servicios en agencias seguirán vigentes
Entre los beneficios de este cambio destaca la simplificación de trámites, menos pasos y mayor personalización, lo que representa menos carga para el usuario. Ovalle subrayó, además, que la seguridad de la información es una prioridad: el sistema digital resguarda mejor los datos de los contribuyentes en comparación con una plataforma pública.
A pesar de la digitalización creciente, la SAT mantiene más de 50 agencias en todo el país para quienes prefieren la atención presencial. Ovalle aclaró que el contribuyente puede elegir presentar sus declaraciones de forma presencial o virtual, y recordó también la existencia de un contact center para orientación.
SAT apuesta por la modernización
Gracias a esta modernización, la SAT puede monitorear y fiscalizar más eficientemente a los contribuyentes. Ovalle detalló que, por ejemplo, con la implementación del formulario SAT-2337 para el IVA general, de 262,952 declaraciones transmitidas, el 89% fue aceptado automáticamente, mientras que el 11% restante fue detectado con inconsistencias gracias a herramientas tecnológicas.
La fiscalización ahora enfoca sus esfuerzos solo en ese 11% donde se identifican posibles errores, reduciendo significativamente el margen de evasión o elusión. El superintendente recalcó que existen mecanismos legales de descargo para dichos casos y que el objetivo es procurar la justicia tributaria permitiendo al contribuyente aclarar cualquier inconsistencia detectada.
Ovalle reconoció que hace años era mucho más complejo detectar este tipo de situaciones debido a la falta de herramientas tecnológicas. Hoy, la administración tributaria apuesta por plataformas de análisis avanzado de datos que permiten gestionar y analizar grandes volúmenes de información, acelerando y mejorando los procesos de auditoría.




