La muerte de un candidato a diputado en Perú, identificado como Gilbert Infante, ha generado diversas reacciones tanto en ese país como en redes sociales, luego de que dirigentes de su partido aseguraran que fue asesinado a ladrillazos, mientras testigos ponen en duda esa versión de los hechos.
Infante, quien postulaba al Congreso por el partido Fe en el Perú, falleció el 24 de marzo tras ser trasladado de emergencia a un hospital, donde los médicos confirmaron su deceso al momento de su ingreso.
El candidato presidencial de la misma agrupación, Álvaro de la Paz de la Barra, declaró a medios locales que Infante fue víctima de un ataque violento.
Durante minutos le han tirado ladrillos en la cabeza", afirmó el político, quien además sostuvo que el aspirante al Congreso había recibido amenazas previas por su participación en acciones contra el terrorismo.
Según De la Paz de la Barra, Infante formaba parte de un grupo de al menos ocho personas que habían sido intimidadas por su historial en la lucha contra grupos subversivos.
Tras el incidente, el aspirante legislativo fue trasladado a un centro de salud cercano, pero los médicos no lograron salvarle la vida debido a la gravedad de las lesiones en la cabeza, de acuerdo con la versión difundida por dirigentes partidarios.
Presidencia de Perú se pronuncia
La noticia provocó reacciones inmediatas en la esfera política de dicha nación sudamericana. La Presidencia de la República del Perú publicó un mensaje en redes sociales lamentando el fallecimiento del candidato y enviando condolencias a sus familiares y al partido político al que pertenecía.
El Gobierno expresa sus más profundas condolencias ante el sensible fallecimiento de Gilbert Infante", señaló la institución en un comunicado difundido en plataformas digitales.
Testigo contradice la versión del asesinato
Sin embargo, el caso dio un giro inesperado cuando una conocida del fallecido ofreció un testimonio que contradice la versión del ataque con ladrillos.
La mujer declaró a medios locales que encontró al candidato inconsciente en la vía pública y aseguró que no presentaba signos visibles de violencia, ni heridas sangrantes en la cabeza o el cuerpo.
Según su relato, Infante habría pasado horas antes consumiendo bebidas alcohólicas, pese a padecer problemas cardíacos, lo que abre la posibilidad de que su muerte se debiera a causas médicas y no a una agresión.
La testigo también afirmó que, al momento de auxiliarlo, el político aún conservaba todas sus pertenencias, lo que descarta, en principio, la hipótesis de un asalto.
Las versiones contradictorias han convertido la muerte de Gilbert Infante en un caso inusual que ahora es objeto de investigación por parte de las autoridades peruanas, quienes deberán esclarecer si se trató de un homicidio, un accidente o una muerte por causas naturales.



