Un sorprendente espectáculo apareció en el cielo de Amatitlán durante la tarde del martes 6 de octubre de 2026, cuando pobladores observaron y grabaron nubes con brillantes tonalidades similares a los colores del arcoíris.
Las imágenes, captadas por personas que se encontraban en distintos puntos del municipio, muestran una franja de colores que resalta en el borde de las nubes, con tonalidades que van desde rosados y verdes hasta azules y púrpuras. Uno de los videos rápidamente comenzó a circular en redes sociales y llamó la atención de internautas.
Aunque el fenómeno puede parecer un arcoíris formado dentro de las nubes, se trata de un fenómeno óptico conocido como iridiscencia de nubes o nubes iridiscentes.
De acuerdo con información de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), este efecto ocurre principalmente por la difracción de la luz solar cuando atraviesa pequeñas gotas de agua o diminutos cristales de hielo suspendidos en una nube.
Para que los colores sean visibles, las partículas que forman la nube deben tener tamaños relativamente uniformes y encontrarse distribuidas de una manera específica. Además, las nubes deben ser suficientemente delgadas para permitir que la luz del Sol las atraviese. Por esta razón, el fenómeno es poco frecuente y suele observarse en nubes delgadas o en aquellas que están en proceso de formación.
¿Por qué aparecen tantos colores?
La luz solar está compuesta por diferentes longitudes de onda que corresponden a los colores que percibe el ojo humano. Cuando la luz interactúa con las diminutas partículas de agua o hielo de la nube, puede producirse la difracción y generar bandas de colores brillantes.
A diferencia del arcoíris tradicional, que se produce principalmente por la refracción, reflexión y dispersión de la luz dentro de gotas de lluvia, la iridiscencia de las nubes está relacionada especialmente con la difracción.
El fenómeno tampoco significa que las nubes estén hechas de colores. Los tonos aparecen por la manera en que la luz solar interactúa con las partículas presentes en ellas y pueden cambiar dependiendo de la posición del Sol, el ángulo desde el que se observa y las condiciones de la propia nube.
El espectáculo observado en Amatitlán convirtió el cielo de la tarde en escenario de numerosas fotografías y videos, permitiendo a los pobladores registrar uno de los fenómenos ópticos atmosféricos más llamativos que pueden observarse a simple vista.




