Nota de EU89.7

El magistrado Bonerge Mejía asume la presidencia de la CC en un momento político que analistas califican como ‘complicado’.

El magistrado Bonerge Mejía asume la presidencia de la Corte de Constitucionalidad (CC) en un momento político que analistas califican de ‘complicado’.

A su vez, en el Congreso el cambio en el alto tribunal constitucional ha generado algunas reacciones, debido a que la gestión del magistrado presidente Mejía deberá resolver casos trascendentes, sobre todo de carácter electoral.

Para la diputada Alejandra Carrillo, del partido Podemos, “esta presidencia estará marcada por las decisiones que la Corte tome sobre las candidaturas de la exfiscal Thelma Aldana, la exparlamentaria Zury Ríos y la exesposa de un presidente, Sandra Torres”.

La congresista Nineth Montenegro, de Encuentro por Guatemala, resalta que “las candidaturas presidenciales serán el tema que marcará la presidencia de Bonerge Mejía”.

Boris España, legislador del partido Todos, demandó que en la gestión de Bonerge Mejía “prevalezca la objetividad en las resoluciones que se tomen en la sede de la Corte de Constitucionalidad”.

Juan José Porras, de Viva, dijo que los temas electorales y los mineros, o la reducción de la mora marcarán la agenda de la presidencia del magistrado Bonerge Mejía.

Finalmente, Carlos Chavarría, de Compromiso renovación y Orden, indicó que la Corte de Constitucionalidad, con el cambio de presidencia, “debe hacer valer el cumplimiento de sus resoluciones”.

Postura de constitucionalistas

Bonerge Mejía asumió como presidente de la CC relevando a la magistrado Dina Ochoa. Los casos electorales que marcarán el inicio de la gestión del togado son las resoluciones sobre las candidatas presidenciales Sandra Torres, Thelma Aldana y Zury Ríos.

El constitucionalista Carlos Molina Mencos indicó que los magistrados deberán hacer todo con base en lo dictado por la Constitución.

En tanto el constitucionalista Aquiles Faillace dijo que, pese al cambio de presidencia de la CC, las decisiones no variarán, ya que los magistrados tienen libre albedrío en sus decisiones y es probable que se mantenga el mismo criterio que han adoptado en sus resoluciones.

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