Nota de EU89.7
Analistas opinan: Quien gane la Presidencia tendrá serias dificultades para gobernar

El TSE oficializó el resultado de las elecciones presidenciales del pasado 16 de junio, el cual benefició a los binomios de los partidos Vamos y la UNE.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) oficializó el resultado de las elecciones presidenciales efectuadas el pasado 16 de junio, el cual benefició a los binomios de los partidos Vamos y Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

Así, serán Alejandro Giammattei y Guillermo Castillo, y Sandra Torres y Carlos Morales, quienes se disputarán en segunda vuelta la silla presidencial.

Sin embargo, hay detalles que deben considerarse para tomar una mejor decisión en las urnas. ¿Quiénes son los que los tienen que aclarar? Los candidatos.

Para platicar sobre los escenarios futuros de la elección del 11 de agosto, y lo que se espera para un buen gobierno, el programa A Primera Hora invitó a dos expertos:

  • Eduardo Stein Barrillas, exvicepresidente de Guatemala, excanciller e integrante de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes). Representante conjunto en Venezuela de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

  • José Alejandro Arévalo, vicerrector de investigación y proyección de la Universidad Rafael Landívar, exministro de Finanzas Públicas, exdiputado y exsuperintendente de Bancos.

Ambos coinciden en que la economía, la agenda social, la salud, la educación y la seguridad, son temas fundamentales para el desarrollo de políticas de Estado que permitan lograr la gobernabilidad.

Eduardo Stein Barrillas

Primero: Hay cuatro cosas que facilitan la segunda vuelta. Ahora se trata de elegir entre dos o los ciudadanos votantes optan por no preferir a ninguna de las dos candidaturas; es decir, que aún votando rechacen ambas candidaturas.

Segundo: Que el instrumento digital que causó problemas debería estar con todas las arrugas planchadas. Es una cosa bastante sencilla. Toda la arquitectura que se pudiera haber creado en torno a veintitantos partidos, ahora se esfuma. Es un candidato u otro, o la nulidad o la intencionalidad de no escoger.

Tercero: Me parece que el esfuerzo que los medios de comunicación desplegaron de manera casi heroica durante la cortísima campaña electoral también se facilita al poder evaluar, ponderar y analizar temas específicos a futuro para comparar de manera vigorosa y rigurosa la posiciones de cada oferta electoral; en finanzas públicas, en la agenda social, en obligaciones del Estado de atender a la población.

Cuarto: Hay que tomar en los temas internacionales. Guatemala no vive en una burbuja, aislada del resto del mundo. Hay temas que nos obligan a pensar en la agenda regional de la que somos partes.

Legitimidad y representatividad

Durante la campaña, que ya terminó en la primera vuelta, hubo oportunidad de ponderar tropiezos y errores. Y quisiera destacar una valoración: Ambos binomios, UNE y Vamos, obtuvieron el 40 por ciento de los votos de la primera vuelta; es decir, el 60 por ciento de los votos no favorecían a estas dos candidaturas.

En ese sentido, cualquier que gane la elección tendrá muchas dificultades para gobernar, porque tendrá muchas incertidumbres no resueltas. También incertidumbre en cuanto a la legitimidad de con qué se equipa quien gane frente a una legislatura tan fragmentada y frente a poderes que, en su desempeño en los últimos años, se duda de su transparencia.

Estabilidad política

La estabilidad política no se consigue en días, semanas o meses. Es un trabajo conjunto, en el cual la sociedad, en sus diversas expresiones, se pueda organizar mejor con herramientas de gestión y vigilancia, sobre todo para demandar a los partidos lo que hasta ahora no han sabido producir: mayor espacio de participación en los procesos de decisión.

Hay grandes sectores de ciudadanos, sobre todo juventud, que quisieran participar en los procesos decisorios que afectan sus vidas y se encuentran en un valladar en el interior de los partidos. Hay necesidad de una democratización interna de los partidos.

Pero hay otro tema: La seguridad. En las 11 encuestas recientes, anteriores a la primera vuelta, el primer lugar que prima es el económico, y por ende el empleo, pero el segundo cercano al primero, es la seguridad. Guatemala ya no es un país normal. Los políticos tienen que responder a esa anormalidad.

La sociedad les está pidiendo a los políticos que organicen los recursos del Estado para dar seguridad en el barrio, en los lugares de esparcimiento.

Guatemala es un país que está al borde de convertirse en Estado narco, porque los poderes del Estado están infectados.

Problemas digitales

Se han escrito chorro de páginas de todas las dificultades que hubo con el Software y la digitación de datos. No quisiera ser arrogante, pero la experiencia que tuve en Perú, al encabezar la observación electoral por parte de la OEA, cuando Alberto Fujimori se quería recetar un tercer mandato, nos obligó a pedir una prueba anticipada, el día anterior a la votación.

Fue una cosa sorpresiva porque en la carta que envió la presidencia al secretario de la OEA, se pedían un análisis forense del sistema de cómputo. Eso supone gente especializada que se mete a las entrañas del software y trata de determinar si hubo una alteración intencional de manera manifiesta. Nosotros vimos que sí la había.

Al llegar a un número de la competencia sus números comenzaban a disminuir. No nos querían dar el dato.

En nuestro caso, sería sano para la ciudadanía que se hiciera un simulacro en el que exista una tercera mirada de fuera. Hay firmas súper competentes para ello, que le devuelvan a la ciudadanía la confianza, en que se va a respetar la voluntad ciudadana.

El otro aspecto, es con qué peso político va a poder gobernar quien gane, ante un país tan dividido, un Congreso fragmentado y las necesidades que deja la actual administración.

Escenarios futuros

Se propone una plataforma de inquietudes amplia y compleja de tratar. Intentaré un aterrizaje que parte de un estilo de gobierno en la actual administración en donde no les gusta explicar qué están negociando.

El último ejemplo se dio el viernes y sábado, en donde en frontera con El Salvador comenzaron a indicarles a quienes ingresaban a Guatemala, que el país dejaba de aplicar el Convenio CA-4, que permite cruzar la frontera a países vecinos con una licencia, o cualquier documento, sin necesidad de pasaporte y menos de visa.

A los salvadoreños les daba 72 horas para resolver sus trámites. Este es un certificado de defunción para los avances del tema de migración.

Pero en el telón dicen que no están negociando, pero sabemos que están negociando con el presidente Donald Trump.

No sabemos qué esta administración está dispuesta a ceder en el tema de país seguro. Se habla de campos de concentración para hondureños y salvadoreños que esperarían su proceso de resolución de su problema durante cuatro años, viviendo en Guatemala, sin saber en qué condiciones.

Esta no es una situación que se pueda negociar a espaldas de la ciudadanía.

Luego, el proceso de transición legislativa ya comenzó. Son 7 meses de esta legislatura decidiendo sobre las nuevas cortes, sobre el presupuesto. A eso hay que ponerle atención. Ellos pueden tomar cualquier decisión para protegerse a la salida, sobre todo los que no se van a quedar.

José Alejandro Arévalo

El panorama

Parece que el TSE quiere hacer su trabajo y al formalizar los datos de las Juntas Receptoras de Votos, es claro que hay dos contendientes para la Presidencia. A partir de hoy veremos un incremento de la propaganda de ambos contendientes.

Hubo 4 millones 378 mil 271 guatemaltecos que se tomaron la molestia y la responsabilidad cívica de asistir a las urnas y votar por los dos binomios presidenciales representados por Sandra Torres y Alejandro Giammattei, ellos son los que los guatemaltecos decidieron que pasaran a segunda vuelta.

Uno de ellos será quien maneje los destinos de Guatemala en los próximos cuatro años.

La campaña esperada

En materia de mercadeo político se habla de lo que hay que concentrar, que sea efectivo y que responda a las necesidades de la población.

Durante la campaña previa a la primera vuelta, cada uno de ellos ha trasladado su discurso. Ambos son políticos forjados en las lides de los procesos electorales. Ambos han estado luchando por conseguir lo que tienen ahora lo más cerca posible.

Los problemas que tiene el país se han acumulado. Hay cuatro áreas: el tema de política, el problema político del país es serio. El ejercicio político en el estado debe ser por el bien común y eso se ha deteriorado en los últimos años.

El que logre trasladar que está dispuesto a trabajar por el bien común va a tener mejores condiciones de respaldo popular en la segunda vuelta.

La economía

Es indispensable que los políticos informen qué políticas van a desarrollar para inversión, infraestructura, basados en reglas claras, que den certeza jurídica, que cree condiciones para que haya empleo.

Tenemos millones de migrantes que generan el equivalente al presupuesto nacional en remesas. Ellos representan el 11 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Lo Social. Hay que escuchar a los candidatos, qué ofrecen en materia de salud y nutrición. La salud, la educación y la cultura para la convivencia y la paz. Los objetivos de desarrollo sostenible.

Además, Guatemala es uno de los países de mayor riesgo en materia ambiental. Qué planteamientos tienen en este tema, hay que ver que se una política de gestión, socialmente sustentable.

Es indispensable que informen qué van a hacer. No con discursos baratos y generalidades. Ambos tienen que explicar con quién lo van a hacer, cuándo y cuánto cuesta eso.

La oportunidad en el tiempo

Hay una oportunidad de que en esta ocasión, con las reformas electorales, hay un periodo largo entre la elección presidencial el 11 de agosto y la toma de posesión el 14 de enero de 2020. Eso se veía como algo inconveniente porque habrá dos gobiernos: uno en ejercicio y otro electo que comienza a gobernar.

Sin embargo, eso se puede ver en positivo. Es el momento apropiado para hacer acuerdos nacionales, para discutir con todos los sectores y establecer una agenda mínima. En la que el gobierno se comprometa a cumplir valores irrenunciables.

Si hay acuerdos, desde la perspectiva del Ejecutivo y del Congreso, podríamos sacar ventaja de ese espacio. Se puede llegar a establecerle una agenda mínima al Gobierno en donde la mayoría estemos de acuerdo.

La mayoría de guatemaltecos estabilidad, gobernabilidad y que el país progrese. Para que haya progreso se necesita, en materia económica, que haya certeza, reglas claras.

Así como antes tuvimos un zar del narcotráfico, quizá necesitaríamos un zar en materia de seguridad y justicia, y otro zar que dirija todo lo económico. Si tenemos esos tres temas, podríamos iniciar un buen nuevo gobierno.

Transición legislativa

El Congreso debe ser responsable. Ya no está en campaña. Cada diputado sabe su futuro. Algunos se reeligieron, ya mayoría no. La responsabilidad del Congreso podría ser darle confianza al sector económico, emitiendo leyes que favorezcan el desarrollo.

Son leyes que le ayudarían al nuevo gobierno con una plataforma más moderna y competitiva para generar empleo. Eso depende como los diputados quieran ser reconocidos. Promotores del desarrollo o generadores de leyes en contra de los intereses nacionales. El Congreso tiene el poder para reformar la legislación ordinaria.

Escuche nuevamente el programa aquí: ▼