Nota de EU89.7
Guatemalteca enfrentaría una pena de 20 años de cárcel por “esclavizar” a connacionales en EE. UU.

Concepcion Malinek, de 50 años, habría esclavizado a connacionales enfrentaría a pena de cárcel de 20 años.

Una mujer guatemalteca de un suburbio de Chicago se declaró culpable de un cargo federal por ayudar a varias personas originarias de Guatemala a entrar a Estados Unidos y posteriormente prohibirles salir de su casa hasta que pagaran su deuda con ella.

Concepcion Malinek, de 50 años, se declaró culpable el martes de un cargo de tráfico de mano de obra, informó la fiscalía federal.

La mujer de Cicero, Illinois, reconoció en una declaración de culpabilidad que ayudó a 10 migrantes guatemaltecos para que ingresaran sin autorización a Estados Unidos entre 2009 y 2019, informaron fiscales federales.

Malinek obligó a la mayoría de los connacionales a vivir en su sótano, les consiguió trabajo en una fábrica y se quedó con una buena porción de sus salarios. Les dijo que no podían irse hasta que liquidaran su deuda y amenazó con hacer que los deportaran si no lo hacían, agregaron los fiscales.

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Fue arrestada en 2019

En un principio, Malinek les dijo a los migrantes que cobraría unos US $5 mil para ayudarlos a entrar a Estados Unidos, pero presuntamente les cobró entre US $18 mil y 42 mil, reportó el periódico Chicago Sun-Times.

Cuando fue arrestada en marzo de 2019, las autoridades encontraron a 33 personas viviendo en la unidad unifamiliar de Malinek.

A pesar de que se declaró culpable, no llegó a un acuerdo de culpabilidad con los fiscales. Presentó su declaración en una audiencia telefónica debido a la pandemia del coronavirus.

Un juez federal en Chicago programó su lectura de sentencia para el 20 de octubre, pero indicó que podría cambiar. Enfrenta una condena de hasta 20 años en prisión.

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Robert Rascia, el abogado de Malinek, ha insistido previamente en que Malinek “no utilizó violencia, fuerza física o amenazas de violencia para obligar a alguien a trabajar para ella, para que pagaran su deuda, o para seguir viviendo en su casa”.

“Cada uno de los huéspedes (de Malinek) accedió voluntariamente a este acuerdo y permanecieron voluntariamente en su casa sin que nadie les prohibiera irse”, escribió Rascia en un documento presentado ante la corte a principios de año.