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Doctora advierte que la contaminación disminuye el tamaño del pene

La contaminación por químicos industriales, utilizados en productos de uso común, estaría relacionada con la disminución del tamaño del órgano reproductor.

Tamaño del pene
Imagen con fines ilustrativos / pexels.com

En su más reciente libro, titulado “Cuenta atrás: cómo nuestro mundo moderno está amenazando el conteo de espermatozoides, alterando el desarrollo reproductivo masculino y femenino y poniendo en peligro el futuro de la raza humana”, la doctora Shanna Swan, epidemióloga ambiental y reproductiva, advierte que la contaminación por químicos industriales, utilizados en productos de uso común, estaría relacionada con la disminución del tamaño del pene.

De acuerdo con Swan, este problema se debe a una sustancia llamada ftalatos, que se encuentra en las piezas de fabricación de plástico, y que afectan la forma en la que se produce la hormona endocrina. Dicha sustancia sería absorbida por los bebés desde el útero o a través de la leche materna.

En su libro, la doctora estadounidense explica que cuatro bebés fueron expuestos a cuatro ftalatos diferentes durante sus primeros tres meses de vida, y todos ellos presentaron una distancia anogenital (que se mide del punto medio del ano al inicio de los genitales) más corta de lo habitual.

Esta contaminación, además, derivaría en otros problemas, como nacimientos prematuros; menor producción de espermatozoides; niveles bajos de testosterona; disfunción eréctil, entre otros inconvenientes de carácter sexual en el futuro.

Tamaño del pene
Imagen con fines ilustrativos / pexels.com

La doctora apunta, asimismo, que la contaminación de otras sustancias, como el bisfenol A o el PFC, también causaría un impacto en la disminución del deseo sexual, el tamaño y hasta el grosor del pene.

Reducir el uso de plásticos

Swan, sin embargo, recuerda que comprar productos orgánicos y reducir el uso de plásticos ayudaría a reducir este problema. Aconseja también consumir comidas caseras, ya que los paquetes de alimentos y los guantes que emplean los trabajadores de los restaurantes transfieren los ftalatos a la comida, y luego estos ingresan al cuerpo.

“(Debemos) hacer lo que podamos para salvaguardar nuestra fertilidad, el destino de la humanidad y el planeta”, recuerda la experta.