El brasileño Vinícius Junior no jugará el próximo partido del Real Madrid en Liga, la visita a Mestalla el domingo 8 de febrero a las 14:00 horas GT, tras ver la quinta cartulina amarilla de la temporada ante el Rayo Vallecano.
Tarjeta que acarrea sanción y que el colegiado Isidro Díaz de Mera (comité Castellano-Manchego) le mostró tras un rifirrafe con Ilias Akhomach en el minuto 82 de partido, cuando ‘Vini’ le instó al futbolista del Rayo Vallecano a que abandonara con celeridad el terreno de juego al ser sustituido, con empate a uno en el marcador.
Una amarilla que hace que Vinícius se pierda la visita del Real Madrid a un estadio de Mestalla en el que la pasada temporada fue expulsado, tras empujar al guardameta Stole Dimitrievski, y en el que en la temporada 2022-2023 sufrió cánticos racistas.
Gol de Vinícius
En el minuto 100 y de penalti. Con Kylian Mbappé calmando los nervios del madridismo con su lanzamiento tras un nuevo capítulo de inconsistencia en un Santiago Bernabéu que señala culpables. Obligados a perdonar a Vinícius, el mejor de un derbi que fue un castigo moral para un Rayo Vallecano que acarició un punto y acabó derrotado (2-1) y con dos expulsados para una 'final' ante el Oviedo.
En la montaña rusa en la que está instalado el Real Madrid esta temporada, tras otra bajada vertiginosa con mayor velocidad de la que desea el aficionado madridista, con una imagen tan mala en Da Luz que provocó el retroceso de lo avanzado con Arbeloa, inició un nuevo intento de ascenso en busca del pico más alto que aún no ha sido capaz de alcanzar. Sin brillo, salvo el que puso Vinícius. Con Courtois salvando por enésima ocasión a su equipo. Y un gol salvador de Mbappé.
Con el once del Mónaco, el que logró el triunfo más holgado del curso. Con Camavinga dejando en el banco a los laterales izquierdos puros, Carreras tras hacer aguas en Lisboa y Fran García. Con ajustes tácticos de Arbeloa que no mejoran al equipo. Y sobre todo gracias a Vinícius en uno de esos partidos en los que tiene la flecha hacia arriba. Disfruta y hace disfrutar en momentos en los que se masca la tragedia.
Fue su forma de responder a la exigencia de la grada. De nuevo apuntándole a él más que a ningún compañero. Víctima del silbido masificado la primera vez que recibió el balón para ya marcharse de su defensor y pedir clemencia con gestos de apoyo. Se lo ganó a pulso. Suyas fueron las acciones de mayor peligro cuando el Real Madrid le metió velocidad a su juego. Suyo fue el golazo que rompió la igualdad inicial.
*Información EFE.



