La eliminatoria entre el Real Madrid y el Benfica quedó marcada por algo más que el resultado. El gol decisivo de Vinícius encendió un partido ya de por sí volcánico y derivó en una fuerte polémica tras el pitido final. En medio de las acusaciones de insultos racistas denunciadas por el brasileño hacia el argentino Prestianni, José Mourinho ofreció su versión de los hechos y trató de rebajar la tensión, aunque sin esquivar el debate.
El técnico portugués explicó que conversó personalmente con ambos futbolistas durante los diez minutos en que el encuentro estuvo detenido por la activación del protocolo antirracista. "He hablado con los dos, Vinícius me dice una cosa y Prestianni otra. Yo no quiero ser rojo y decir al 100% que creo solo a Prestianni, pero tampoco puedo ser blanco y decir que Vinícius me ha dicho la verdad", declaró Mourinho.
Mourinho vio la tarjeta roja
Mourinho también defendió su postura frente a quienes lo han criticado por no respaldar de forma tajante la versión del jugador madridista. "Yo he querido ser más equilibrado que Arbeloa y Vinicius", afirmó el luso, insistiendo en la necesidad de analizar los hechos con serenidad. La polémica, lejos de apagarse, promete extenderse hasta el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu, donde el ambiente estará inevitablemente condicionado por lo ocurrido en la ida.
Más allá del incidente, el entrenador del Benfica quiso enviar un mensaje directo a Vinícius. Reconoció su talento sin reservas, pero le recomendó evitar confrontaciones con la grada rival. "Vinicius marca un gol que solo él o Mbappé pueden marcar. La única cosa que digo es que no puedes meterte con 60.000 personas. En cuántos estadios ha pasado eso, es un jugador de otro mundo, me encanta. Marcas un gol así y sal en hombros de tus compañeros. Ahí se acabó el partido".
El partido también dejó consecuencias disciplinarias para el propio Mourinho. El técnico fue expulsado en el minuto 85 tras recibir dos tarjetas amarillas consecutivas por protestar una falta sobre Richard Ríos. El colegiado francés François Letexier le mostró la roja, lo que le impedirá dirigir a su equipo desde el banquillo en el encuentro de vuelta en el Bernabéu. Indignado, el entrenador abandonó el área técnica y siguió los últimos minutos desde la grada, en una noche que, sin duda, tendrá prolongación en la capital española.



