La final del Campeonato Mineiro 2026 terminó envuelta en polémica luego de que el partido entre Cruzeiro y Atlético Mineiro concluyera con una batalla campal en los últimos minutos. Aunque el conjunto celeste se proclamó campeón con una victoria por 1-0, los hechos violentos que ocurrieron en el campo terminaron opacando la celebración del título. El encuentro, disputado con la intensidad propia de uno de los clásicos más apasionados de Brasil, terminó de la peor manera posible cuando la tensión acumulada explotó en una pelea generalizada entre futbolistas de ambos equipos.
El único gol del partido lo marcó Kaio Jorge, delantero que llegó a Europa tras fichar por Juventus en 2021 y que regresó al fútbol brasileño en 2024 en busca de continuidad. Su anotación fue suficiente para que Cruzeiro volviera a levantar el trofeo estadual después de más de seis años sin conquistar el campeonato. Sin embargo, el momento que debía ser recordado por el logro deportivo terminó eclipsado por el caos que se produjo en el cierre del encuentro.
La batalla campal entre Cruzeiro y Atlético Mineiro
La pelea comenzó en los últimos instantes del tiempo añadido. Tras una atajada del arquero de Atlético Mineiro, Everson, este fue impactado por el delantero rival Christian dentro del área. El guardameta reaccionó con un empujón y, segundos después, recibió una patada en la espalda. La situación escaló rápidamente cuando jugadores de ambos equipos se acercaron para defender a sus compañeros, lo que desencadenó una confrontación masiva con empujones, golpes y patadas en distintas zonas del campo.
Durante varios minutos, el partido quedó completamente fuera de control. Algunos futbolistas intentaron separar a sus compañeros, mientras otros continuaban intercambiando agresiones en medio de la confusión. La tensión fue tal que el árbitro, Matheus Candançan, tardó alrededor de cinco minutos en lograr que la situación se calmara lo suficiente como para tomar una decisión sobre el desarrollo del encuentro.
Finalmente, al considerar que no existían las condiciones para continuar, el árbitro decidió dar por terminado el partido antes de que se completara el tiempo agregado. De esta manera, el 1-0 se mantuvo como resultado definitivo y le otorgó el título a Cruzeiro. No obstante, el escándalo disciplinario dejó un saldo de más de veinte jugadores expulsados entre ambos equipos y ahora las autoridades deberán determinar las sanciones correspondientes para los futbolistas involucrados en una de las peleas más recordadas en la historia reciente del clásico mineiro.



