Aficionados podrían quedarse sin Mundial por costos extremos

A los altos costos del Mundial se suma un depósito de hasta 15 mil dólares, ajeno a boletos y hospedaje, que impacta especialmente a países africanos.

Donald Trump junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino
Donald Trump junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino / FUENTE: EFE

El sueño de asistir a un Mundial siempre ha estado ligado a la pasión, el sacrificio y, cada vez más, al poder adquisitivo. Para la próxima edición organizada por FIFA en Estados Unidos, Canadá y México, el costo de vivir la experiencia desde las gradas se ha disparado a niveles que amenazan con excluir a miles de aficionados. A los ya elevados precios de boletos, transporte y alojamiento, ahora se suma una barrera adicional: depósitos migratorios que pueden alcanzar hasta los 15,000 dólares por persona.

Esta medida forma parte del llamado "Visa Bond Pilot Program", impulsado durante la administración de Donald Trump, que obliga a ciudadanos de ciertos países a dejar un depósito como garantía para obtener una visa de turismo o negocios. Aunque el dinero puede ser recuperado si el visitante abandona el país dentro del plazo establecido, el requisito representa un obstáculo económico significativo, especialmente para aficionados provenientes de naciones con menor poder adquisitivo.

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Entre los países más afectados por esta política se encuentran Argelia, Senegal, Costa de Marfil, Túnez y Cabo Verde. En particular, el caso de Cabo Verde resulta simbólico: una nación pequeña que ha logrado clasificarse por primera vez a un Mundial, pero cuyos aficionados podrían ver frustrado su histórico viaje por razones económicas. Para muchos de ellos, el simple hecho de reunir el dinero del depósito resulta inviable.

El impacto no se limita a los seguidores. Aunque se están llevando a cabo negociaciones para eximir a jugadores, entrenadores y delegaciones oficiales, la incertidumbre persiste. La falta de una normativa clara que garantice estas excepciones ha generado preocupación entre federaciones y organismos deportivos. Incluso se ha planteado que familiares de futbolistas y personal no esencial podrían quedar fuera de cualquier beneficio, obligándolos también a cumplir con los exigentes requisitos financieros.

A esta situación se suma otro problema: la emisión de visas de una sola entrada. Dado que el Mundial se desarrollará en tres países, los equipos y aficionados necesitarán desplazarse constantemente entre sedes. Sin embargo, las restricciones actuales podrían complicar estos movimientos, especialmente para selecciones como Costa de Marfil o Senegal, cuyos calendarios incluyen partidos en diferentes naciones. Esta limitación incrementa la complejidad logística y eleva aún más los costos del viaje.

Mientras tanto, desde el gobierno estadounidense se defiende la medida como una herramienta efectiva para controlar la inmigración irregular y reforzar la seguridad fronteriza. No obstante, críticos señalan que estas políticas contradicen el discurso de inclusión que ha promovido Gianni Infantino, quien ha asegurado que esta Copa del Mundo será la más accesible de la historia. En la práctica, la realidad parece apuntar en dirección opuesta.

En definitiva, el alto costo de asistir al Mundial no solo refleja una tendencia creciente en los grandes eventos deportivos, sino que también plantea interrogantes sobre quiénes pueden realmente ser parte de esta fiesta global. Para miles de aficionados, especialmente de países en desarrollo, el fútbol sigue siendo una pasión universal, pero su acceso a los escenarios más importantes del planeta es cada vez más limitado.

Trofeo de la Copa del Mundo de la FIFA  / EFE
Trofeo de la Copa del Mundo de la FIFA EFE