Durante las temporadas en que aumentan las enfermedades respiratorias, diferenciar entre una gripe común y patologías graves como el hantavirus resulta esencial para actuar a tiempo y proteger a la familia.
Especialistas en salud alertan que, aunque los síntomas iniciales pueden ser similares a los de una gripe, el hantavirus suele presentar signos distintivos que requieren atención médica inmediata.
- ¿Qué es el hantavirus y cómo se transmite?
El hantavirus es una enfermedad viral severa provocada por diversos virus que circulan en roedores silvestres, principalmente ratones de campo o colilargos. Estos animales transmiten el virus a través de su orina, saliva y heces, contaminando ambientes cerrados y poniendo en riesgo a las personas.
La principal vía de contagio sucede al inhalar partículas en suspensión de estos fluidos en espacios cerrados, graneros, viviendas y áreas con presencia de roedores.
La Secretaría de Salud y el Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE) han notificado un brote de hantavirus detectado entre pasajeros y tripulantes de un crucero internacional en el Atlántico Sur. 4
La Organización Mundial de la Salud informó sobre un síndrome respiratorio agudo grave vinculado a este brote el 2 de mayo de 2026.
Signos de alerta y diferencia clave entre gripe y hantavirus
En los primeros días, el hantavirus puede pasar desapercibido, ya que genera fiebre, dolor muscular, cansancio y malestar similares a una gripe fuerte. Sin embargo, los expertos insisten en que la dificultad para respirar es el síntoma que más debe llamar la atención y no debe subestimarse.
Si, después de varios días con síntomas gripales, una persona experimenta presión en el pecho, sensación de falta de aire o problemas respiratorios, se recomienda buscar atención médica de inmediato.
La Secretaría de Salud señala varias formas de transmisión persona a persona, sobre todo en lugares poco ventilados o con contacto prolongado:
- Contacto físico cercano y prolongado
- Permanencia en espacios cerrados sin ventilación
- Exposición a secreciones respiratorias o saliva
- Contacto con fluidos corporales
- Compartir utensilios o ropa de cama contaminada
- Interacción íntima
Ventilación del hogar: medida fundamental de prevención
Ventilar los espacios habitacionales es clave para reducir el riesgo y mejorar la calidad del aire en interiores. Algunas recomendaciones básicas incluyen:
- Abrir puertas y ventanas al menos 30 minutos antes de ingresar a una habitación cerrada
- Permitir la circulación cruzada del aire abriendo varias ventanas
- Evitar permanecer mucho tiempo en sitios sin ventilación
- Limpiar superficies con protección adecuada si hay polvo acumulado
- Mantener áreas de almacenamiento limpias y organizadas
- Revisar lugares donde pueda haber roedores




