La cuarentena por hantavirus, especialmente ante cepas como el virus Andes que permiten la transmisión persona-persona, es una medida estricta de salud pública, que busca reducir los riesgos de propagación.
Los hantavirus son un grupo de más de veinte especies de virus pertenecientes a la familia Bunyaviridae, pero a diferencia de muchos otros virus de esta familia, no se transmiten a través de insectos, sino de roedores infectados, según explica la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
Se trata de un virus zoonótico, es decir, transmisible de animales a humanos, entre quienes puede causar enfermedades graves, con una tasa de mortalidad que oscila entre el 5 % y el 15 %, o incluso más, dependiendo de la especie viral.
Cuarentena por hantavirus
De acuerdo con el periodo de incubación mostrado por el virus, la Organización Mundial para la Salud (OMS) estableció un periodo de cuarentena de por lo menos 42 días desde el último contacto con el virus.
Los pacientes sospechosos o contactos estrechos deben mantener aislamiento respiratorio, idealmente en habitaciones individuales. Durante este tiempo es importante realizar un seguimiento médico constante para detectar síntomas temprano.
En brotes, como el recientemente ocurrido en el crucero Hondius, se aplica un protocolo estricto que incluye la repatriación segura de pasajeros con equipos de protección personal (EPP) y mascarillas, evitando el contacto con la población general.
A diferencia del contagio clásico por ratones, la cuarentena por virus Andes se justifica por la capacidad de contagio directo entre humanos, y se deben estar vigilantes síntomas como: fiebre, dolor muscular, cefalea (dolor de cabeza), tos, dificultad respiratoria, náuseas o vómitos.
Crucero Hondius
Los últimos pasajeros del crucero Hondius, afectado por un brote de hantavirus, han abandonado este lunes el barco, una vez que ha atracado en el puerto de Granadilla, para dirigirse en autobuses de la Unidad Militar de Emergencia al aeropuerto Tenerife Sur.
Se trata de seis pasajeros y 20 tripulantes del barco, que ha tenido que atracar debido al cambio de las condiciones del mar y al fuerte viento que dificultaba la operatividad del desembarque.




