El Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha reconocido públicamente un error en la gestión arbitral del partido entre el Atlético de Madrid y el Barcelona, disputado el pasado sábado, a raíz de una de las jugadas más controvertidas del encuentro. A través de su habitual vídeo explicativo "Tiempo de Revisión", el organismo detalló lo sucedido en la acción que terminó con la expulsión —posteriormente anulada— del jugador azulgrana Gerard Martín tras una dura entrada sobre Almada al inicio de la segunda mitad.
En directo, el colegiado Mateo Busquets Ferrer interpretó la acción como juego brusco grave y mostró tarjeta roja. Sin embargo, desde la sala VAR, Mario Melero López recomendó revisar la jugada al considerar que el defensor del Barcelona había jugado primero el balón y que el contacto posterior se producía dentro de una dinámica natural de juego. Tras acudir al monitor, el árbitro decidió rectificar su decisión inicial y sancionar la acción con tarjeta amarilla.
Comité arbitral reconoce que equivocación
No obstante, el análisis posterior del CTA contradice esa revisión. Según el organismo, la jugada debía haberse mantenido como expulsión, ya que, pese a que el jugador alcanza primero el balón, el impacto posterior con los tacos sobre la pierna del rival —justo por encima del tobillo— genera una torsión peligrosa de la articulación. Este tipo de acciones, recalca el Comité, encajan dentro del concepto de juego brusco grave, independientemente de quién toque primero el esférico.
En su explicación, el CTA subraya además que el VAR no debió intervenir en este caso, ya que la decisión inicial del árbitro en el campo era correcta. La recomendación de revisión, según el organismo, terminó induciendo a un cambio erróneo en una acción que había sido bien valorada en directo. Por ello, se considera que Busquets Ferrer debió mantener su criterio inicial tras observar la jugada en el terreno de juego.
Finalmente, el Comité también quiso aclarar que esta acción no es comparable con otras similares analizadas recientemente, como la ocurrida en el encuentro entre el Betis y el Rayo Vallecano o la del Valencia frente al Celta de Vigo. Con este pronunciamiento, el CTA no solo reconoce el fallo en la intervención del VAR, sino que también refuerza su criterio sobre la interpretación de este tipo de entradas, insistiendo en que la seguridad del jugador debe prevalecer en cualquier decisión arbitral.



