Carlos Alcaraz quedó eliminado del Abierto de Estados Unidos en los cuartos de final tras protagonizar una batalla de 4 horas y 28 minutos frente al estadounidense Ben Shelton. El español, que regresaba a la competición después de casi cinco meses alejado de las pistas por una lesión en la muñeca, cayó por 6-7(5), 6-1, 6-3, 1-6 y 7-6(7), en un encuentro que terminó pasadas las 03:30 de la madrugada en Nueva York.
El partido tuvo todos los ingredientes de una noche inolvidable. Alcaraz se adjudicó el primer set después de imponerse en un ajustado desempate, pero Shelton reaccionó con contundencia y se llevó las dos siguientes mangas. El murciano consiguió recuperar su mejor versión en el cuarto parcial, donde incluso llegó a vomitar en dos ocasiones sobre una toalla debido al enorme desgaste físico. Con todo en juego, ambos mantuvieron sus servicios en el quinto set hasta llegar al desempate definitivo, en el que el estadounidense consiguió el triunfo ante su público.
Ben Shelton hizo historia ante Alcaraz
Shelton, número nueve del mundo, consiguió así una de las victorias más importantes de su carrera, ya que hasta este encuentro nunca había derrotado a un jugador situado entre los tres primeros del ranking. El estadounidense rompió una estadística de 0-17 ante rivales de ese nivel y avanzó a las semifinales, donde se enfrentará a su compatriota Frances Tiafoe. El resultado garantiza que Estados Unidos tendrá un representante en la final del domingo y alimenta la ilusión local por poner fin a una sequía que se extiende desde el título de Andy Roddick en 2003.
Para Alcaraz, la derrota pone fin a su intento de defender la corona conquistada el año pasado en Nueva York. Aun así, su regreso deja sensaciones positivas después de casi cinco meses de inactividad. El español fue superando rondas y recuperando sensaciones hasta encontrarse con un Shelton inspirado, que supo aprovechar sus 53 errores no forzados. El murciano, que había ganado 15 de sus 16 partidos disputados a cinco sets, se marcha del US Open con una dura eliminación, pero también con la certeza de haber vuelto a competir al máximo nivel.

