La selección de Surinam aceptó la derrota por 1-0 ante Guatemala en la Liga de Naciones de la Concacaf, pero a través de sus redes sociales denunció que un sector de la afición local los sometió a abusos racistas durante todo el encuentro. El plantel explicó que, en un momento del partido, las emociones desbordaron a uno de sus futbolistas y el árbitro le mostró la tarjeta roja, un hecho que, según ellos, alteró por completo el desarrollo del juego. Aun así, el equipo decidió continuar con diez hombres.
En la misiva, el capitán recoge los pasajes más duros de lo ocurrido y deja clara la postura del grupo. "Fuimos objeto de abusos racistas desde las gradas durante todo el encuentro», escribe, y añade que «detrás de cada camiseta sigue habiendo un ser humano, con emociones y con límites". Más adelante precisa la disyuntiva que enfrentó: abandonar el campo o seguir jugando. "Con unos veinte minutos restantes, elegimos continuar. No porque lo ocurrido fuera aceptable. No porque no nos afectara. Sino por nuestro amor al fútbol, a nuestro país y entre nosotros". Con esas frases, la selección da a entender que la permanencia en el terreno no equivale a conformidad, sino a una decisión consciente de no ceder el partido al racismo y de preservar la dignidad colectiva pese a la inferioridad numérica.
Surinam pide que FIFA y Concacaf actúen
El comunicado cierra con un reclamo directo a los organismos del fútbol. "Hago un llamado a la FIFA y a la Concacaf para que asuman su responsabilidad y actúen", señala el capitán, y subraya que "las palabras y las campañas no bastan. Debe haber acción y rendición de cuentas cuando ocurre".
El mensaje también recuerda que no se trata de un caso aislado: hace aproximadamente un año, en el Estadio Cuscatlán de El Salvador, el equipo ya había vivido un episodio similar y, según indica, entonces optó por seguir adelante "con nada más que amor por el juego". Al evocar ese antecedente junto a lo sucedido en Guatemala, la misiva sugiere que la paciencia se agotó y que el silencio ya no es una opción.
En conjunto, el texto no discute el marcador ni pide que se anule el resultado. Lo que plantea es que los jugadores cumplieron su parte al terminar el partido en condiciones adversas y que ahora corresponde a la FIFA y a la Concacaf investigar lo denunciado y aplicar consecuencias si se confirman los hechos.




