La inteligencia artificial vuelve a colocarse en el centro de la discusión en la industria del entretenimiento. Un video hiperrealista que muestra a versiones digitales de Brad Pitt y Tom Cruise enfrentándose a golpes ha provocado críticas y preocupación en Hollywood, tras viralizarse rápidamente en redes sociales.
El clip, de apenas 15 segundos, fue creado con Seedance 2.0, un modelo de generación de video desarrollado por ByteDance, empresa propietaria de TikTok.
Aunque el material no es real y fue producido completamente mediante IA, su nivel de detalle ha reavivado el debate sobre derechos de autor, consentimiento y el uso ético de la tecnología.
La tecnología detrás del video
Seedance 2.0 es una herramienta capaz de generar secuencias audiovisuales hiperrealistas a partir de instrucciones escritas. En este caso, el sistema recreó las imágenes y rasgos físicos de Brad Pitt y Tom Cruise con un nivel de precisión que confundió a muchos usuarios.
El problema, según estudios y asociaciones del sector, radica en que ni los actores ni los estudios propietarios de sus proyectos autorizaron el uso de su imagen.
Además del clip con las estrellas de Hollywood, se han detectado en redes sociales otros contenidos creados con la misma herramienta que incluyen personajes de franquicias protegidas como Star Wars y Marvel, lo que amplifica las preocupaciones legales.
Reacción de la industria
La respuesta no se hizo esperar. La Motion Picture Association (MPA), organismo que representa a grandes estudios como Warner Bros. Discovery, Paramount y Netflix, publicó comunicados señalando una posible violación masiva de derechos de autor y principios éticos.
Charles Rivkin, presidente y director ejecutivo de la MPA, solicitó a ByteDance que detenga inmediatamente la generación de videos con material protegido y que respete la legislación estadounidense en materia de propiedad intelectual.
Por su parte, el sindicato de actores SAG-AFTRA calificó la situación como una "infracción flagrante", argumentando que la reproducción no autorizada de voces e imágenes afecta directamente la capacidad de los intérpretes de controlar su trabajo y su sustento.
Disney envía carta formal
Disney, propietaria de franquicias como Marvel y Star Wars, envió una carta de cese y desistimiento a ByteDance. En el documento, la compañía acusa al desarrollador de IA de utilizar una supuesta "biblioteca pirateada" de personajes protegidos y de incurrir en una apropiación indebida de propiedad intelectual.
La carta exige que la empresa tome medidas inmediatas para impedir la reproducción de personajes y figuras públicas sin autorización expresa.
La postura de ByteDance
Ante la creciente presión, ByteDance declaró a la BBC que respeta los derechos de propiedad intelectual y que ha tomado nota de las inquietudes planteadas por la industria.
La compañía afirmó estar implementando medidas para reforzar la seguridad de Seedance 2.0 y prevenir el uso indebido de contenido protegido, aunque no detalló cuáles serán los cambios concretos ni cómo se aplicarán.
Un debate que ya estaba abierto
La controversia se produce en un contexto donde la relación entre Hollywood y la inteligencia artificial ya estaba bajo escrutinio.
En 2025, Disney anunció una inversión de mil millones de dólares en OpenAI y autorizó el uso controlado de herramientas como ChatGPT y Sora para generar contenido breve con sus personajes, bajo acuerdos específicos.
Sin embargo, el caso del video con Brad Pitt y Tom Cruise marca una diferencia clave: el uso no autorizado de la imagen de celebridades reales sin su consentimiento.
Más allá del video viral
Expertos señalan que este tipo de tecnología podría facilitar la creación de escenas falsas, manipulaciones digitales y desinformación, además de poner en riesgo la reputación y derechos de figuras públicas.
El debate ya no gira solo en torno a la innovación tecnológica, sino a los límites legales y éticos de su aplicación. La pregunta que ahora enfrenta Hollywood es cómo equilibrar el avance de la inteligencia artificial con la protección del talento humano.
Mientras tanto, el video continúa circulando en redes sociales, convirtiéndose en un ejemplo más del poder —y la polémica— de la IA en la era digital.



