La discusión en torno a la Ley de Cine en Guatemala ha tomado un nuevo giro luego de que el cineasta guatemalteco Kenner Müller expresara una postura crítica. Sus declaraciones han generado conversación dentro del sector cultural, especialmente entre quienes ven en esta ley una oportunidad para fortalecer la producción audiovisual nacional.
Müller calificó la propuesta como una normativa "mal estructurada", señalando que, aunque comprende las dificultades que enfrentan los cineastas para financiar sus proyectos, el enfoque de la ley no responde a la realidad del país. Según el realizador, el cine es una industria costosa y compleja, pero esto no justifica, a su criterio, destinar recursos públicos sin una estrategia clara.
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Uno de los puntos centrales de su crítica gira en torno al uso de fondos estatales que se darían. El cineasta cuestiona que en un país como Guatemala, donde existen carencias en servicios básicos —incluso en la capital—, se plantee asignar recursos significativos al cine sin atender primero necesidades urgentes como educación o salud.
Para el cineasta, Müller, esto evidencia una desconexión entre la propuesta y el contexto nacional. Asimismo, advirtió sobre los riesgos de convertir el cine en una actividad dependiente del Estado.
Más de las declaraciones de Kenner Müller
Según explicó, al no existir un límite claro en la asignación de fondos, la ley podría derivar en subsidios sin control, lo que, en su opinión, distorsionaría el mercado. También señaló que este modelo podría afectar la libertad creativa, ya que los cineastas podrían verse influenciados por intereses políticos para asegurar financiamiento.
El realizador también puso sobre la mesa las limitaciones del mercado cinematográfico guatemalteco. A diferencia de países con industrias consolidadas, Guatemala cuenta con una cantidad reducida de salas de cine, lo que dificulta la recuperación de la inversión en producciones locales.
En ese sentido, cuestionó la viabilidad económica de los proyectos financiados bajo este esquema. Como alternativa, Müller propuso un modelo basado en incentivos fiscales en lugar de subsidios directos.



