Un evento inesperado sacudió los preparativos para el esperado concierto de Shakira en Río de Janeiro.
Un dispositivo explosivo fue hallado cerca del escenario donde la artista planea reunir a una multitud sin precedentes en las famosas playas de Copacabana.
El descubrimiento activó de inmediato a las autoridades, que desplegaron un escuadrón antibombas para controlar la situación y garantizar la seguridad de los asistentes y el equipo técnico.
El hallazgo se produjo justo frente al histórico Hotel Copacabana Palace, donde un artefacto considerado no letal causó alarma entre trabajadores y habitantes del sector.
Según la Policía Civil de Brasil, el objeto se trataba de una granada aturdidora oculta en una caja que aparentaba ser la mochila de un repartidor.
Si bien el propósito de este tipo de artefactos es confundir y generar desorientación sonora, su presencia generó pánico y especulaciones en redes sociales, donde rápidamente circularon teorías sobre un posible atentado dirigido a la superestrella colombiana.
Movilización de emergencia y máximo resguardo
El despliegue de las fuerzas de seguridad fue inmediato, lo que provocó una atmósfera de alta tensión en la antesala de uno de los conciertos más masivos planificados en la región.
Equipos especializados realizaron un minucioso operativo para desactivar el artefacto y despejar cualquier otro riesgo en la zona de montaje, asegurando el avance de los trabajos sin poner en peligro al personal ni a la comunidad local.
Los organizadores han puesto la seguridad en el centro de sus prioridades ante la proyección histórica del evento.
Se espera que el show de Shakira supere récords recientes, como los 1,6 millones de asistentes que Madonna logró convocar en 2024, y los 2,1 millones de Lady Gaga.
Para mayo de 2026, la meta es atraer a más de un millón de personas, lo que exige un esfuerzo de vigilancia sin precedentes en la historia de los conciertos en Brasil.



