Amaia Montero volvió a convertirse en tendencia en redes sociales, pero esta vez no precisamente por su música. La cantante española recibió una ola de comentarios sobre su físico y el vestido que utilizó durante uno de sus recientes conciertos junto a La Oreja de Van Gogh, situación ante la que decidió responder de una manera muy particular.
El episodio ocurrió después de que varios fragmentos de su presentación en las Fiestas del Pilar, en Zaragoza, se viralizaran en redes sociales. En las imágenes, Amaia Montero aparece sobre el escenario con un vestido negro, mientras algunos usuarios cuestionaron su apariencia y elección de vestuario.
Lejos de entrar en una discusión directa con sus detractores, la intérprete de "Rosas" recurrió a la música y a la ironía para fijar su postura. A través de su cuenta oficial de Instagram, compartió una conocida frase de la canción "19 días y 500 noches", de Joaquín Sabina.
La publicación fue interpretada por numerosos seguidores como una respuesta a quienes habían lanzado críticas sobre su imagen. Con este gesto, la cantante evitó confrontar directamente a los usuarios y utilizó una referencia musical para defender su manera de mostrarse públicamente.
Más de Amaia Montero
La reacción de Amaia Montero ocurre en medio de una etapa especialmente importante de su carrera. La artista regresó a los escenarios junto a La Oreja de Van Gogh después de varios años alejada de la agrupación. El regreso había sido anunciado en octubre de 2025 y generó una enorme expectativa entre los seguidores del grupo español.
La gira comenzó en mayo de 2026 en Bilbao y posteriormente llevó a la agrupación a diferentes escenarios. El reencuentro con el público también ha estado acompañado de una intensa conversación en redes sociales, donde tanto las actuaciones como los estilismos de la cantante han sido objeto de comentarios.
En esta ocasión, sin embargo, la conversación se trasladó especialmente hacia los cuestionamientos sobre el cuerpo de Amaia Montero. El episodio volvió a abrir el debate sobre la presión que enfrentan las mujeres artistas respecto a su apariencia física y sobre la diferencia entre una crítica artística y los comentarios personales.




