Las profecías de la vidente búlgara, Baba Vanga, siguen dando de qué hablar a más de dos décadas de su muerte. Apodada como "la Nostradamus de los Balcanes", es conocida por haber anticipado, con varios años de antelación, algunos de los acontecimientos más importantes del último siglo.
Aunque ha fallado en algunas fechas, Baba Vanga presume varios aciertos, como inicio y el fin de la Segunda Guerra Mundial, la caída de las Torres Gemelas y la aparición del grupo yihadista Estado Islámico (EI), entre otros. Y otras de las profecías de esta célebre vidente estarían por cumplirse en el 2026.
Conflictos armados en Europa
Se le atribuye a Baba Vanga la advertencia de que Europa entraría en un periodo de graves tensiones y guerras internas, con enfrentamientos que debilitarían al continente. Algunas versiones hablan de conflictos prolongados que provocarían desplazamientos masivos de población y un fuerte desgaste político y social.
Amenaza tecnológica y militar
Según intérpretes de sus visiones, Baba Vanga habría advertido sobre el uso peligroso de nuevas tecnologías en contextos militares, incluyendo armas altamente destructivas. Estas predicciones suelen vincularse al desarrollo acelerado de Inteligencia Artificial y armamento avanzado sin suficiente control ético.
Desastres naturales extremos
Para este periodo se le atribuyen visiones de fenómenos climáticos severos, como olas de calor intensas, sequías extremas y grandes inundaciones. Estos eventos afectarían especialmente a regiones costeras y zonas ya vulnerables, generando crisis humanitarias.
Crisis sanitarias globales
Algunas interpretaciones sostienen que predijo la aparición de nuevas enfermedades o mutaciones de virus conocidos, capaces de propagarse rápidamente. Estas crisis estarían relacionadas con desequilibrios ambientales y con las consecuencias de guerras o migraciones masivas.
Transformación del orden mundial
Finalmente, se le atribuye la idea de que hacia 2026 el mundo entraría en una fase de transición profunda, con el debilitamiento de potencias tradicionales y el surgimiento de nuevas formas de poder, especialmente ligadas a la tecnología, la información y la automatización.



