El papa León XIV pidió reflexionar sobre "las posibles consecuencias de la tecnología en el desarrollo intelectual y neurológico" de los jóvenes y reclamó "una acción coordinada" de todos los sectores de la sociedad para regular la Inteligencia Artificial (IA).
"La llegada de la Inteligencia Artificial trae consigo cambios rápidos y profundos en la sociedad, que afectan características humanas esenciales, como el pensamiento crítico, la capacidad de discernimiento, el aprendizaje y las relaciones interpersonales", dijo el papa León XIV en un discurso a principios de diciembre, al recibir a los miembros de la Fundación Centesimus Annus con motivo del seminario "Inteligencia Artificial y cuidado de nuestra casa común" que se celebró en Roma.
"¿Cómo podemos garantizar que el desarrollo de la Inteligencia Artificial sirva verdaderamente al bien común, y no simplemente a la concentración de riqueza y poder en manos de unos pocos? Esta es una pregunta urgente, ya que esta tecnología ya tiene un impacto tangible en la vida de millones de personas, todos los días y en todo el mundo", se preguntó el Papa.
Y sobre todo, León XIV instó a una reflexión: "Sobre una preocupación que debe tocarnos el corazón: la libertad y la espiritualidad de nuestros niños y jóvenes, con las posibles consecuencias de la tecnología en su desarrollo intelectual y neurológico".
"Inteligencia propia"
Según el papa León XIV, ante "las preguntas fundamentales" de la existencia, "realidades a menudo marginadas e incluso ridiculizadas por los modelos culturales y de desarrollo imperantes (...) será crucial que los jóvenes aprendan a usar estas herramientas con inteligencia propia, abiertos a la búsqueda de la verdad, a una vida espiritual y fraterna, ampliando sus sueños y los horizontes de sus decisiones maduras".
Para "construir un futuro con nuestros jóvenes que, también a través del potencial de la Inteligencia Artificial, alcance el bien común" se requiere, dijo el Papa, "una acción coordinada y concertada que involucre a la política, las instituciones, las empresas, las finanzas, la educación, las comunicaciones, la ciudadanía y las comunidades religiosas".
"Todos estos actores están llamados a cumplir un compromiso común asumiendo esta responsabilidad compartida. Un compromiso que antepone cualquier lucro e intereses creados, cada vez más concentrados en manos de unos pocos", advirtió el Papa.
Y agregó que "solo mediante una amplia participación, permitiendo que todas las voces, incluso las más humildes, sean escuchadas con respeto, será posible alcanzar estos ambiciosos objetivos".
*Con información de EFE



