Europa y Oriente Medio se encuentran en alerta tras un ataque de Irán contra una base militar compartida por Estados Unidos y Reino Unido en Diego García, utilizando misiles balísticos de 4,000 kilómetros de alcance. Según el jefe del ejército israelí, Eyal Zamir, esta es la primera vez que Irán emplea misiles de tan largo alcance en el conflicto actual, lo que representa una expansión de sus operaciones fuera de Oriente Medio. Ciudades europeas como Berlín, París y Roma estarían dentro del alcance de estas armas.
En Israel, la amenaza provocó que el primer ministro Benjamin Netanyahu emitiera una contundente advertencia: "Vamos a ir a por el régimen. Vamos a ir a por la Guardia Revolucionaria Islámica, esa banda de criminales. Y vamos a atacarles personalmente, a sus dirigentes, a sus instalaciones, a sus activos económicos", afirmó durante una visita a la ciudad de Arad, que fue blanco de misiles iraníes.
El ataque coincidió con la autorización reciente del gobierno británico para que Estados Unidos utilice sus bases militares en la región en operaciones contra Irán. Desde que comenzaron los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, más de 2,000 personas han muerto en Irán, mientras que en Israel se registran 15 fallecidos por ataques iraníes.
Misiles impactaron en Dimona y Arad
El sábado 21 de marzo, misiles iraníes impactaron las ciudades israelíes de Dimona y Arad, hiriendo a decenas de personas, incluidos niños. La Guardia Revolucionaria iraní declaró que sus ataques tenían como objetivo "instalaciones militares" y centros de seguridad en el sur de Israel.
El portavoz del ejército israelí, el general de brigada Effie Defrin, explicó que las defensas aéreas funcionaban, pero los misiles no fueron interceptados. "Investigaremos el incidente y aprenderemos de él", afirmó. Las ciudades afectadas se encuentran cerca de varias instalaciones militares estratégicas, incluido el hermético reactor nuclear de Israel y la base aérea de Nevatim, una de las más grandes del país.
El uso de misiles de largo alcance por parte de Irán marca un nuevo capítulo en la escalada del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel y Reino Unido, generando preocupación en Europa y planteando interrogantes sobre la expansión de la guerra más allá de Oriente Medio.



