La politóloga Laura Fernández juró este viernes como presidenta de Costa Rica, la segunda mujer en llegar al cargo en la historia del país centroamericano, tras lo cual recibió la banda presidencial en una ceremonia celebrada en el Estadio Nacional.
Fernández, de 39 años de edad y del derechista Partido Pueblo Soberano, fue juramentada por la presidenta de la Asamblea Legislativa, la oficialista Yara Jiménez, siendo la primera vez en que una mujer juramenta a otra como gobernante de este país centroamericano reconocido internacionalmente por su paz y democracia.
El presidente saliente, Rodrigo Chaves, traspasó el poder a quien fuera su ministra de la Presidencia, con lo que Fernández quedó oficializada como mandataria por los próximos cuatro años.
Laura Fernández hizo el juramento con seguridad, dirigiéndose a los asistentes en el estadio, y al regresar a su asiento tras recibir la banda presidencial se mostró emocionada, llevándose la mano al rostro para contener las lágrimas.
La presidenta de la Asamblea Legislativa señaló en su discurso que este "acto marca el inicio de una nueva Administración y demuestra la solidez del Estado costarricense (...) Es, además, una muestra de la madurez cívica de un país que ha hecho de la democracia su mayor fortaleza".
En la ceremonia también fueron juramentados el primer vicepresidente Francisco Gamboa y el segundo vicepresidente, Douglas Soto, quien también ejercerá como embajador en EE. UU.
En este traspaso de poderes participan delegaciones de 71 países, entre ellas la de Guatemala, y 18 organismos internacionales, que comenzaron a llegar al país desde el pasado miércoles.
Entre los representantes de alto nivel que participan en el evento se encuentran el rey de España, Felipe VI, y los presidentes Bernardo Arévalo (Guatemala), Nasry Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá), José Antonio Kast (Chile), Isaac Herzog (Israel) y Luis Abinader (República Dominicana).
"Reforma profunda" con "mano dura"
Durante su discurso de investidura, Fernández también anunció que impulsará una reforma "profunda" del Estado para construir una nueva Costa Rica y que aplicará "mano dura" contra el crimen organizado. "La reforma que necesitamos es profunda y la vamos a impulsar sin miedo, sin vacilaciones, con resolución", manifestó.
La nueva presidenta costarricense afirmó ser la "heredera" de una nueva forma de hacer política en el país que empezó "hace cuatro años" con el presidente saliente y su mentor Rodrigo Chaves, enfocada en resultados y que tiene como objetivo construir una "tercera república" en la que los demás poderes del Estado "rindan cuentas" a la población.
"Estamos a las puertas de construir una tercera república, una nueva Costa Rica que no le tiene miedo al cambio; una tercera república que moderniza sus instituciones sin obstruir lo que funciona, que fortalece la democracia haciéndola más ágil, transparente y efectiva", declaró.
"Le pido a Dios con humildad, sabiduría para decidir, firmeza para actuar y un corazón justo para servir. Anhelo con fervor que su voluntad me guíe a cada paso, porque hoy no asumo un cargo, asumo un deber, un pacto conmigo misma, un compromiso claro e inclaudicable con Dios y Costa Rica", manifestó.
*Con información de EFE




