En 2026 se cumplen 130 años del nacimiento del cine en Guatemala, un hito que remonta al 26 de septiembre de 1896, cuando en el Pasaje Aycinena se realizó la primera proyección del cinematógrafo. Años después, en 1910, Ramiro Fernández Xatru firmó la primera producción nacional. Más de un siglo después, el país sigue sin una ley que respalde de forma integral a su industria cinematográfica.
Con ese contexto histórico, la X Legislatura del Congreso conoció la iniciativa de ley 5906, que propone la creación de la Ley de Cine de Guatemala. La propuesta busca dotar al sector de un marco jurídico, institucional y económico que permita su desarrollo, fortalezca la identidad cultural y proyecte la imagen del país a nivel internacional. Aunque estaba incluida para primer debate en la sesión del 27 de enero, la coyuntura nacional impidió que fuera conocida.
¿Qué contempla la ley de cine en Guatemala?
La iniciativa plantea el fortalecimiento de toda la cadena cinematográfica: directores, productores, realizadores, técnicos, actores, distribuidores, exhibidores, asociaciones y sindicatos vinculados a la industria. Entre sus objetivos centrales destacan la garantía de la libertad de expresión creadora, la preservación del patrimonio audiovisual y la formación de profesionales y técnicos del sector.
Uno de los ejes clave es la creación del Instituto Guatemalteco de Cine, un ente autónomo que contaría con áreas como la comisión fílmica, una cinemateca nacional, direcciones de fomento, difusión, investigación y tecnología, además de funciones administrativas como la aprobación de licencias de rodaje. También se propone un Consejo Nacional de Cine, integrado por entidades del Estado, representantes de la industria y el sector académico.
La ley contempla un fondo permanente de fomento al cine, cuyos recursos se asignarían mediante convocatorias públicas, así como mecanismos para estimular la exhibición de cine nacional en salas. La iniciativa, que cuenta con dictamen favorable y tomó como referencia experiencias exitosas de países como Colombia y República Dominicana, llega en un momento en el que el cine guatemalteco ya ha demostrado su potencial, con obras premiadas internacionalmente como Ixcanul, Nuestras Madres y La Llorona.



