Una familia guatemalteca desapareció en Alabama, Estados Unidos, el pasado 31 de enero, generando alarma en la comunidad migrante y movilizando al FBI y al Departamento de Seguridad Nacional. Aurelia Choc Cac, de 40 años, y sus hijos Niurka, de 17, y Anthony, de 2, fueron vistos por última vez en su hogar en la ciudad de Theodore, y desde entonces nadie sabe de su paradero.
El viernes 30 de enero, vecinos reportaron que Aurelia no se presentó a su trabajo y que sus hijos tampoco fueron vistos. Al día siguiente, el sábado 31 de dicho mes, un vecino llamó al 911 tras notar que la casa permanecía cerrada y los teléfonos de la familia estaban dentro de la vivienda. La policía local ingresó al domicilio y encontró manchas de sangre en varias habitaciones, lo que desató la sospecha de que la familia podría haber sido víctima de un secuestro o acto violento.
Reportan capturas por desaparición de familia guatemalteca
La investigación inicial apuntó a Juan Antonio García, expareja de Aurelia y padre del niño menor. Fue detenido el domingo 1 de febrero en Texas bajo órdenes de arresto pendientes por posesión de drogas, y se le vinculó con algunos objetos de la casa. Sin embargo, tras 14 horas de interrogatorio, García presentó una coartada válida y quedó fuera de la investigación como sospechoso directo.
Ante la falta de avances, el caso escaló a nivel federal. El FBI y el Departamento de Seguridad Nacional comenzaron a revisar cámaras de vigilancia en los alrededores de Theodore, buscando rastros de vehículos sospechosos o movimientos que indicaran que la familia fue sacada de su hogar contra su voluntad. El Consulado de Guatemala en Atlanta se involucró, estableciendo contacto con familiares y asegurando apoyo a las hijas mayores de Aurelia.
El 9 de febrero, las autoridades capturaron a Juan Carlos Argueta Guerra, de 31 años, y a Silverio García, de 60 años, vinculado laboral y familiarmente con la familia. Ambos permanecen detenidos mientras se investiga su posible participación en la desaparición de Aurelia y sus hijos.
Hasta el momento, Aurelia, Niurka y Anthony siguen desaparecidos, y las autoridades mantienen la hipótesis de que fueron sacados de su vivienda con vida. La comunidad guatemalteca en Alabama permanece en alerta, y familiares hacen llamados públicos para obtener cualquier información que permita encontrarlos. Las investigaciones continúan y el FBI mantiene la esperanza de localizar a la familia a salvo, mientras la angustia y la incertidumbre crecen cada día.



