El colapso del puente Güijo, ubicado en el kilómetro 111 de la ruta al Atlántico en el municipio de Usumatlán, Zacapa, ha generado preocupación en el sector comercio y exportador de Guatemala. La ruta afectada es la principal vía logística para la conexión con Puerto Barrios y Santo Tomás de Castilla, vitales para el comercio exterior del país.
Bismarck Pineda, gerente de competitividad de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), explicó este miércoles en el programa A Primera Hora de Emisoras Unidas que el desvío impuesto tras el colapso del puente representa un desafío económico considerable para el sector.
Según explicó, unos 988 tráileres transitan diariamente por la ruta CA-9 Norte con destino a los puertos del Atlántico. Con la nueva ruta alterna por la CA-1 Oriente, el recorrido suma entre 100 y 110 kilómetros adicionales y extiende el viaje de los conductores por alrededor de tres horas más.
El incremento de distancia y tiempo genera un sobrecosto estimado entre 2,000 y 3,000 quetzales por camión. Multiplicado por el flujo diario de vehículos de carga, el impacto global asciende a 2 a 3 millones de quetzales diarios solo por ese desvío.
Complicaciones para la circulación
Pineda detalló que la ruta alterna actualmente disponible no es óptima, ya que carece de las condiciones y capacidad que ofrecía la CA-9 Norte. Otras rutas alternas han sido descartadas debido a que no son adecuadas para el transporte pesado, aunque sí resultan viables para vehículos livianos.
Ante esta situación, el sector urge a que se restablezca el paso en la ruta principal lo más pronto posible, pues la infraestructura alternativa simplemente no está diseñada para soportar esa carga.
Variaciones en los tiempos de traslado y consecuencias
En cuanto al tiempo habitual de traslado antes del colapso, el trayecto entre la capital y los puertos del Atlántico oscilaba entre 12 y 18 horas. Actualmente, algunos conductores pueden tardar hasta 21 horas o más en completar el viaje, e incluso se reportan casos donde el recorrido ha demorado hasta 30 horas debido a restricciones y bloqueos para transporte pesado.
Según el entrevistado, esta situación agudiza el déficit de personal en el sector transporte, ya que cada vez menos personas están dispuestas a trabajar bajo estas condiciones que impactan la salud física y mental de los pilotos.
La afectación también llega al consumidor final. El aumento de tiempo y costos en el traslado de mercancías repercute directamente en el precio final de los productos, afecta la competitividad y limita la creación de empleos.
El incremento progresivo de estos sobrecostos debilita al sector comercial y exportador, especialmente a los pequeños y medianos empresarios, en un país donde la infraestructura vial ya presenta importantes desafíos de resiliencia y alternativas seguras en caso de incidentes como este.




