Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial contra la Depresión, una jornada de concienciación global impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y organizaciones de salud mental, con el objetivo de visibilizar un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo. Esta enfermedad, a menudo malinterpretada como simple tristeza, es en realidad un trastorno mental complejo que impacta tanto en la mente como en el cuerpo.
La depresión no se limita a momentos de desánimo o tristeza pasajera. Según psiquiatras y expertos clínicos, puede manifestarse de formas silenciosas y variadas, afectando el sueño, la energía, el pensamiento y las relaciones sociales.
La persona puede experimentar insomnio, sueño no reparador o fatiga persistente, incluso si no siente tristeza evidente. En muchos casos, la mente pierde "tracción": el individuo ya no encuentra placer ni interés en actividades que antes disfrutaba, un síntoma conocido como anhedonia, que es clave para reconocer el trastorno en etapas tempranas.
Principales señales de alerta de la depresión
Reconocer las señales menos visibles de la depresión es fundamental para un diagnóstico oportuno. Entre los síntomas más habituales están:
• Alteraciones del sueño, como insomnio, despertares frecuentes o sueño no reparador.
• Fatiga o falta de energía, que persiste incluso tras descansar.
• Pérdida de interés o placer en actividades cotidianas.
• Dificultades cognitivas, como pensamientos negativos recurrentes o tendencia a la rumiación.
• Cambios en el apetito o la motivación, que afectan también el bienestar físico.
Estos síntomas pueden no aparecer todos juntos ni de forma evidente, lo que hace más difícil que las personas afectadas los identifiquen y busquen ayuda temprana. Según datos de la OMS, aproximadamente un 5 % de la población adulta mundial vive con depresión, y las mujeres tienen más probabilidades de padecerla que los hombres.
La detección temprana y el acceso a tratamiento profesional, que puede incluir terapia psicológica, farmacológica o una combinación de ambos, marcan una diferencia significativa en la recuperación. Además, es clave romper el estigma asociado a la salud mental. Hablar abiertamente sobre depresión y educar sobre sus señales puede salvar vidas y reducir el sufrimiento de quienes enfrentan este trastorno.



