Curvar la lengua en forma de "U" es un gesto sencillo que muchas personas han hecho desde la infancia, a menudo como un truco ante amigos o en clases de biología. Sin embargo, esta habilidad, aunque aparentemente inofensival tiene implicaciones curiosas.
Para la psicología y la genética humana esta curiosidad ha llamado la atención de investigadores y divulgadores científicos. Popularmente, muchos creen que la capacidad de curvar la lengua es una característica heredada de forma simple.
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Sin embargo, investigaciones recientes han puesto en duda esta visión tradicional, demostrando que no todo se reduce a la genética. Algunos individuos que inicialmente no podían hacer este movimiento lo logran después de practicarlo, lo que sugiere que la motricidad y el entorno de desarrollo también juegan un papel importante.
Desde una perspectiva psicológica, este gesto no tiene una función biológica esencial, no es necesario para hablar, comer o saborear, por lo que quienes pueden ejecutarlo suelen haber experimentado con su cuerpo de manera lúdica desde pequeños. Esto se vincula con una mentalidad exploradora y abierta al descubrimiento, rasgos valorados en ámbitos creativos y de aprendizaje.
Las sorpresas de la habilidad con la lengua
Expertos señalan que curvar la lengua requiere control fino de los músculos linguales y del sistema nervioso, especialmente del nervio hipogloso. Este nivel de coordinación neuromuscular está relacionado con una mayor motricidad fina, una habilidad que algunos estudios asocian con la gestión emocional y la autoconciencia corporal.
Aunque no hay evidencia sólida de que esta capacidad sea un indicador claro de inteligencia o personalidad, ciertos patrones sugieren que quienes disfrutan realizando gestos corporales inusuales, suelen demostrar una actitud curiosa y creativa. Estos rasgos, desde el punto de vista psicológico, pueden reflejar una tendencia a explorar nuevas experiencias y a resolver problemas de manera innovadora.
Curvar la lengua no es una necesidad funcional, pero puede ser un símbolo de exploración corporal y cognitiva. La combinación de factores genéticos, ambientales y de desarrollo motriz sugiere que habilidades aparentemente simples pueden ofrecer pistas sobre cómo interactúan el cuerpo y la mente.



