Cepillarse los dientes todos los días es uno de los hábitos básicos para mantener una buena higiene bucal, pero hacerlo correctamente no significa que toda la boca quede completamente limpia. Una de las zonas que más microorganismos puede acumular es la lengua, especialmente en su parte posterior.
De acuerdo con información difundida por Infobae, la superficie de la lengua puede convertirse en un espacio donde quedan atrapados restos de comida, células muertas y bacterias. Esto ocurre debido a que no es completamente lisa: está cubierta por pequeñas estructuras llamadas papilas, que forman diminutos surcos capaces de retener residuos.
A diferencia de los dientes, cuya superficie se limpia directamente durante el cepillado, la lengua puede quedar parcialmente fuera de la rutina de higiene. Por eso, aunque una persona se cepille los dientes con frecuencia, puede mantener una cantidad considerable de bacterias en esta zona.
Uno de los efectos más conocidos es el mal aliento o halitosis. Las bacterias pueden descomponer restos de alimentos y células presentes en la boca, generando compuestos que producen olores desagradables. Sin embargo, la higiene bucal no debe concentrarse únicamente en eliminar bacterias. La boca contiene microorganismos beneficiosos y perjudiciales, por lo que el objetivo es mantener un equilibrio saludable.
Cepillarte la lengua también es importante
Una alternativa es utilizar un limpiador o raspador de lengua, aunque también existen cepillos dentales que incorporan una superficie diseñada para limpiar esta zona. La recomendación es realizar movimientos suaves desde la parte posterior hacia la punta de la lengua, sin ejercer demasiada presión para evitar irritaciones.
Además, la Asociación Dental Americana recomienda cepillarse los dientes dos veces al día durante dos minutos con pasta dental con flúor y limpiar diariamente los espacios entre los dientes mediante hilo dental u otro limpiador interdental.
Aunque el enjuague bucal puede formar parte de una rutina de higiene, no debe utilizarse como sustituto del cepillado, la limpieza interdental o la limpieza de la lengua. También es importante mantenerse hidratado, ya que la saliva ayuda a eliminar restos de alimentos y controlar el crecimiento de microorganismos relacionados con el mal aliento.




