Un video difundido en redes sociales la mañana del 2 de enero de 2026 captó la atención de miles de usuarios: en el cielo se observaban formaciones nubosas alargadas y onduladas, que muchos internautas identificaron como las llamadas "nubes sísmicas", justo horas antes del sismo de magnitud 6.5 que sacudió Guerrero, Ciudad de México y otros estados del país vecino.
Las imágenes, grabadas alrededor de las 7:20 horas, muestran un cielo cubierto por nubes en forma de ondas o franjas paralelas. Quien compartió el video añadió un comentario que sugería que "ya se sabía lo que iba a pasar", reforzando la creencia popular de que este tipo de formaciones anuncian un movimiento telúrico.
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Sin embargo, especialistas aclaran que estas nubes tienen un nombre científico: altocumulus undulatus. Se trata de nubes de altitud media —entre 2 mil y 6 mil metros— que adquieren ese patrón ondulado cuando una corriente de aire se desliza sobre otra capa más estable, generando un efecto similar a las ondas en el agua.
Generalmente aparecen en parches alargados, pueden ser blancas o grisáceas y se forman únicamente por variaciones de humedad, viento y temperatura en la atmósfera.
¿Anuncian un terremoto?
La respuesta es no. Aunque en redes sociales se ha extendido la idea de que estas nubes "predicen" temblores, no existe evidencia científica que relacione su formación con la actividad sísmica. Los sismos se originan en la litósfera —bajo la superficie terrestre— y no influyen en la dinámica de las capas de aire donde se generan las nubes.
Meteorólogos subrayan que estas formaciones solo indican condiciones específicas de viento y humedad, no un riesgo sísmico.
El debate en redes volvió a encenderse tras el sismo de magnitud 6.5, pero los expertos recuerdan que, hasta ahora, ningún fenómeno en el cielo puede anticipar un terremoto.



