El 14 de febrero, conocido en Guatemala como el Día del Cariño, es una de las fechas más esperadas para expresar amor y amistad. Sin embargo, regalar flores en esta celebración no se trata solo de cumplir con la tradición, sino de elegir un detalle que realmente conecte con la persona y el momento. Más allá del ramo, lo que cuenta es la intención y el mensaje que acompaña el obsequio.
Estas son algunas alternativas para no fallar en la elección
Las rosas siguen siendo el clásico indiscutible. Las rojas simbolizan amor intenso y pasión; las rosadas transmiten ternura y cariño; y las blancas representan pureza y admiración. Son una apuesta segura para quienes prefieren lo tradicional y desean expresar sentimientos profundos sin margen de error.
Para quienes buscan un toque romántico sin caer en lo predecible, los tulipanes son una excelente alternativa. Representan amor sincero y buenos deseos, además de aportar frescura y elegancia gracias a sus formas estilizadas y variedad de colores.
Las gerberas y los lirios ofrecen opciones con personalidad. Las gerberas, con sus tonos vibrantes, reflejan alegría y energía positiva, ideales para relaciones espontáneas o amistades especiales. Los lirios, por su parte, evocan sofisticación, belleza y respeto, convirtiéndose en una opción elegante y significativa.
Si la intención es sorprender con algo diferente, los girasoles destacan por su simbolismo de optimismo, admiración y felicidad. Aunque no son la elección más común en esta fecha, precisamente ahí radica su encanto: transmiten un mensaje luminoso y auténtico.
Para un regalo más duradero, las orquídeas combinan elegancia y permanencia. Además de ser decorativas, pueden florecer nuevamente si se cuidan adecuadamente, convirtiéndose en un recuerdo que permanece más allá de la fecha.
Al final, no importa si se elige un ramo clásico o una opción menos convencional. Cuando el detalle es pensado con intención, las flores dejan de ser un gesto automático y se transforman en un recuerdo que perdura en la memoria.



