Nota de EU89.7

El señalado pidió perdón “en nombre de la iglesia”

El sacerdote guatemalteco José Venancio Boror Uz, fue capturado por las autoridades de El Salvador el sábado acusado de agresiones sexuales contra una niña de seis años.

El hecho fue confirmado por el arzobispo salvadoreño, José Luis Escobar, a término de la misa dominical, según publicó la agencia de noticias AFP.

Esta persona fue enviada a prisión preventiva luego de denunciarse este hecho. El caso quedó en reserva.

“El Ministerio Público (Fiscalía) le acusa (al sacerdote) del delito de agresiones sexuales en perjuicio de una niña de seis años de edad”, dijo el arzobispo al leer un comunicado cuando terminó la misa del domingo de ramos, en la céntrica catedral de San Salvador.

Pide perdón

El sacerdote guatemalteco, en nombre de la iglesia, pidió “perdón a la víctima y su familia”, a la vez que instó a las autoridades para que hagan justicia.

Boror Uz, de 62 años, fue detenido el sábado por la policía frente a la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en el céntrico barrio del mismo nombre en San Salvador, donde desempeñaba su labor pastoral.

Denuncia

Escobar pidió a los padres de la menor presentar la denuncia “cuanto antes” en el arzobispado para dar curso a un proceso canónico en contra del sacerdote.

“Quiero dejar bien claro que la iglesia está absolutamente a favor de las víctimas y no de los victimarios”, subrayó.

También este domingo, el arzobispo se refirió a la impunidad que prevalece en el asesinato del Sacerdote Walter Osmir Vásquez, cometido hace un año por desconocidos en una comunidad rural de Lolotique, departamento de San Miguel, unos 130 km al este de San Salvador.

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Exigen investigaciones

“Levantamos la voz una vez más para pedir a las autoridades judiciales de nuestro país que se investigue el caso, se de a conocer la verdad de los hechos, y se haga justicia para que no se repitan tales crímenes”, señaló.

En El Salvador, según el arzobispo, permanecen en la impunidad el asesinato de una veintena de sacerdotes, del canonizado arzobispo Óscar Arnulfo Romero y del obispo militar Joaquín Ramos, entre otros religiosos asesinados en su mayoría durante la guerra civil (1980-1992).