La tormenta tropical Cristina mantiene en alerta a las autoridades y a buena parte del país, ya que su paso cerca de las costas del Pacífico de Nicaragua ha provocado el ingreso masivo de humedad e inestabilidad atmosférica en Guatemala. La influencia de este fenómeno meteorológico se sentirá sobre todo durante el miércoles y jueves, con lluvias intensas y vientos considerables.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró la alerta anaranjada institucional ante la inminencia de afectaciones y riesgos elevados. En entrevista para el programa "A Primera Hora" de Emisoras Unidas, la secretaria ejecutiva de la entidad, Claudinne Ogaldes, y la subsecretaria de gestión para la reducción del riesgo, Ángela Leal, detallaron las emergencias recientes y la manera en que la población responde ante la adversidad climática.
Emergencias recientes ponen a prueba la prevención
Ogaldes recordó que la emergencia más complicada de la temporada reciente ocurrió la semana anterior en Santa Rosa, donde tres personas fallecieron tras ser arrastradas por un río crecido.
"Hemos reiterado a las personas que no deben cruzar ríos crecidos, pero aún hay quienes arriesgan sus vidas", lamentó la funcionaria.
¿Cultura de prevención en Guatemala?
La pregunta sobre si la cultura de prevención ha mejorado generó reflexiones. Para Ogaldes, hay avances, pero todavía no se alcanza el nivel deseado. Destacó una mayor conciencia en aspectos prácticos, como la disposición de basura y la identificación de rutas de evacuación, pero reconoció que no toda la población ha internalizado todavía estos hábitos.
Por su parte, Leal añadió que la percepción de riesgo sigue siendo baja a pesar de las tragedias recurrentes cada temporada. Puso como ejemplo a Japón, que tras eventos como el terremoto y tsunami de 2011, y mucho antes con las bombas atómicas, logró transformar su cultura colectiva y enfoque hacia la gestión del riesgo. "Japón sabe cómo reaccionar y recuperarse rápidamente porque la población tiene claro qué hacer en una emergencia", señaló.
Zonas de mayor riesgo
Según cifras de Conred, 87 municipios presentan una probabilidad de riesgo muy alta, 115 riesgo alto, 59 medio y 17 bajo. Las zonas centrales del país serían las más afectadas, incluyendo los departamentos de Suchitepéquez, Quetzaltenango, Sololá, Jalapa, Chimaltenango, Santa Rosa, Jutiapa, Chiquimula y Baja Verapaz. En estas áreas la acumulación de lluvias puede representar serios peligros para la población y la infraestructura.
A pesar de estas proyecciones, la doctora Ogaldes lamentó que, como Conred, su rol se limita a recomendar medidas de prevención y mitigación, pero no pueden ejecutarlas. "Nosotros hacemos las medidas de prevención, pero lamentablemente como Conred no podemos hacer las obras de mitigación, las recomendamos, pero no se hacen", afirmó.
Necesidad de inversión y cambio de enfoque
Ogaldes hizo hincapié en que sería ideal recolectar el agua de las lluvias previstas en estos días, para utilizarla durante los meses de canícula que se esperan en julio y agosto. Señaló que actualmente Guatemala no cuenta con suficientes obras ni mecanismos de mitigación.
Puso como ejemplo las acciones de la alcaldía de Tegucigalpa, que destina el 7% de su presupuesto anual exclusivamente a obras de mitigación y planea 50 nuevas en el año, contrastando con la situación en Guatemala, donde apenas un pequeño porcentaje del presupuesto municipal se dirige a estos esfuerzos.
La entrevistada dijo que se reconoce el esfuerzo de algunas municipalidades, como en El Progreso, donde ya existen reservorios de agua. Sin embargo, la mayoría de comunas aún no priorizan la gestión de riesgo de desastres en su presupuesto.
"Ojalá cada municipio destinara al menos el 1% de sus fondos para obras de mitigación", expresó Ogaldes, subrayando que el enfoque actual muchas veces responde más a intereses electorales que a una visión a largo plazo para la seguridad de la comunidad.
Para finalizar, las funcionarias recalcaron que la preparación suele ser reactiva y limitada al momento de enfrentar la emergencia, en vez de planear con antelación. Consideraron fundamental empezar a pensar en la gestión de recursos, como la recolección de agua, de manera estratégica para afrontar los desafíos climáticos de los próximos meses.




