Un monitoreo reciente de Acción Ciudadana sobre las remuneraciones de alcaldes en Guatemala reveló diferencias significativas entre el salario base y los montos finales que perciben los jefes ediles por concepto de dietas y gastos de representación. De acuerdo con los datos recabados, hay alcaldes que llegan a recibir hasta Q110 mil mensuales en remuneración, todo proveniente de fondos públicos.
César Vega, sociólogo y coordinador general de la referida organización, amplió detalles este martes 11 de agosto, en el programa A Primera Hora de Emisoras Unidas, acerca del aálisis realizado.
Resaltó que solo 138 municipalidades cumplen con publicar información actualizada sobre salarios en sus portales, mientras que más de 200 no atienden plenamente lo establecido en la Ley de Acceso a la Información Pública. De estas, 75 comunas no tienen ningún tipo de información útil disponible para la ciudadanía, lo que genera un gran vacío informativo sobre cómo se administra el dinero público.
Dentro de los hallazgos se identifican casos especialmente preocupantes, como los de Zunil y El Palmar, en Quetzaltenango, donde directamente se comunican a través de cartas del consejo municipal que no divulgarán información salarial, usando de manera abusiva, a su criterio, la autonomía municipal para evadir la transparencia exigida por ley.
Montos elevados
De acuerdo con el entrevistado, en el mes de junio, se identificó a la Municipalidad de Quetzaltenango como la que más remuneración otorgó a su alcalde, con Q110,196, seguida de La Gomera, Escuintla (Q97,374), Guatemala (Q96,250) y Masagua (Q93,144). Estos montos se logran sumando el salario base, generalmente bajo, con dietas, gastos de representación y bonificaciones adicionales, lo que genera pagos desproporcionados y con poca explicación pública sobre su cálculo.
Por ejemplo, en Santiago Atitlán, Sololá, el salario base del alcalde es de Q13,650, mientras que en San Benito, Petén, el sueldo es de Q6,000, pero tras bonificaciones llegó a Q58,514 en el mismo mes. Este patrón se repite en diversas municipalidades, revelando la falta de criterios claros para fijar estos pagos.
Se destaca además que el alcalde de Quetzaltenango puede llegar a ganar más que el propio presidente del país, dependiendo del mes, ya que las remuneraciones varían según la cantidad de sesiones y actividades realizadas, lo que incrementa considerablemente las dietas recibidas.
En ese contexto, Vega enfatiza que en Guatemala existen 340 métodos distintos para determinar las remuneraciones de los alcaldes, es decir, cada municipalidad establece sus propios criterios sin una escala salarial unificada ni límites generales, lo que favorece el desorden y la falta de transparencia.
Plantean reformas al Código Municipal
Ante este escenario, Acción Ciudadana propone que se discutan reformas al Código Municipal para introducir criterios objetivos y límites a las remuneraciones y pagos adicionales, considerando aspectos como la capacidad financiera y las características propias de cada municipio, pero asegurando que existan reglas claras y comparables.
El tema toma relevancia en momentos en que se discuten cambios sobre impuestos municipales como el IUSI, ya que la percepción ciudadana sobre el uso de los fondos públicos está afectada por la opacidad en las remuneraciones. Aunque se reconoce la necesidad de recursos para los municipios, la discusión principal gira en torno a la forma en la que se gasta ese dinero y cómo impacta en la confianza pública y la cultura tributaria.
Finalmente, el monitoreo resalta que los datos obtenidos solo reflejan remuneraciones, por lo que no incluyen posibles beneficios adicionales derivados de la contratación de familiares o la aprobación de licencias de construcción.




