Nota de EU89.7
“El diablo” ardió en llamas en las calles de Guatemala

Los guatemaltecos de nuevo hicieron valer la tradicional “quema del diablo” en las calles del país entre cohetillos y piñatas de papel de china

Los guatemaltecos de nuevo hicieron valer la tradicional “quema del diablo” en las calles del país entre cohetillos y piñatas de papel de china para dar paso a la recta final del año.

“Es un acto simbólico que venimos haciendo desde hace años. La iglesia nos enseña a quemar o a deshacernos de el odio, el rencor y los malos sentimientos”, dijo Flory Muñoz, una vecina de la zona 5 que organizó la quema de un diablo gigante frente a su casa.

Muñoz declaró que como familia, aprovecharon la ocasión para exhortar a los guatemaltecos a que “quememos la corrupción y la violencia, flagelos que afectan tanto a la sociedad”, concluyó.

En El Gallito

Julio Alburez, vecino del Barrio El Gallito en la zona 3 de la capital, contó que por tercer año consecutivo quemaron una figura gigante del “diablo”.

“Este diablo tiene una altura de 3 metros y tuvo un costo aproximado de Q2,500. El mensaje que queremos mandar con esta actividad es el de unificar al barrio y de que no somos una zona roja como se nos ha catalogado”, dijo Alburez.

Luego de las 18 horas, la gigantesca piñata de El Gallito se consumió en segundos presa de las llamas, pero para amenizar la actividad fueron quemados dos toritos con juegos pirotécnicos.

El diablo en la Antigua Guatemala

Los vecinos de el barrio La Concepción en Antigua Guatemala se organizaron y elaboraron una efigie de el diablo que tenía a sus pies un rostro tallado del presidente Jimmy Morales.

“Que tal muchá. Gracias a este mi cuate que lo tengo bajo mis cascos somos considerados el tercer país seguro. Que honda verdad…se incrementaron los saqueos; cero migrantes; cero robos; cero secuestros; cero extorsiones; cero empleo”, decía la leyenda de la figura.

“Esperemos que nuestras nuevas autoridades se quiten la venda de los ojos y no sigamos de rodillas ante la ola de violencia”, decía el cartel con legras negras y rojas sobre un fondo verde.