Nota de EU89.7
VIDEO. Policía salva a bebé de las inundaciones provocadas por Iota en Nicaragua

Al menos 25 personas murieron, 16 de ellas en Nicaragua, por el devastador paso de Iota.

En redes sociales circuló un video que muestra el momento en el que un oficial de la Policía Nacional de Nicaragua salva a un bebé de las inundaciones provocadas por el huracán Iota, en la comunidad Santa Lucía-El Cuá.

En las imágenes, se observa cómo el agente de la Dirección de Operaciones Especiales Policiales (DOEP) se arrastra con el bebé a su espalda sobre una cuerda, tensada de un extremo a otro para evitar la corriente, y tras varios segundos de angustia logra ponerlo a salvo.

*Advertimos que las imágenes pueden resultar fuertes para algunos usuarios

Este es el heroísmo y lealtad de nuestros hermanos que trabajan por seguir salvaguardando la vida. Junto a la comunidad”, escribió la cuenta de Twitter Visión Policial, que se identifica como un “sistema multimedia responsable de producir y dar a conocer los principales resultados del trabajo policial en Nicaragua”.

Se eleva número de víctimas

Al menos 25 personas murieron, 16 de ellas en Nicaragua, por el devastador paso de Iota.

Este miércoles, las autoridades localizaron tres cuerpos en un derrumbe en el departamento norteño de Matagalpa, y otras tres perdieron la vida por las inundaciones en el departamento occidental de Carazo, según informó la vicepresidenta Rosaro Murillo, elevando a 16 el número de fatalidades.

Llevamos ya contabilizados lamentablemente 16 personas fallecidas”, dijo Murillo en su alocución diaria a medios oficiales.

Iota deja destrozos en Nicaragua
AFP

Las otras víctimas de Iota se produjeron en Honduras, El Salvador, Panamá y en el archipiélago colombiano de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

En Bilwi, en el caribe nicaragüense, sus habitantes caminaban este miércoles entre los escombros dejados por la furia del huracán, que acabó por destruir lo que se pudo salvar hace dos semanas tras el embate de Eta, su antecesor.

Esta mañana, cientos de vecinos salieron de sus improvisados refugios para recoger “lo que Iota no se llevó” con sus poderosos vientos y lluvias diluvianas, que durante ocho horas azotaron a la ciudad portuaria.