Radio en línea

EN VIVO

Noticia Nacional

Condenan a implicados en contaminación ambiental

Los sentenciados deberán pagar Q51 mil 600 en concepto de reparación digna

Sentencia condenatoria
Foto con fines ilustrativos.

El Tribunal Undécimo Penal emitió una sentencia condenatoria contra Luis Alfredo Arrecis Guerra, Herman Casimiro Cardona Díaz y Reyes Iquic Curup quienes fueron encontrados culpables del delito de contaminación.

La investigación de la Fiscalía de Delitos contra el Ambiente evidenció que el 4 de enero de 2022, las tres personas desecharon recipientes plásticos que contenían un líquido oscuro, con mal olor.

De esta manera, se contaminó la finca Las Pacayas, ubicada en la aldea El Triunfo, en el kilómetro 36.5 de la ruta a Palencia, Guatemala.

La sentencia consiste en dos años de prisión y el pago de Q1 mil cada uno. Además, Q51 mil 600 en concepto de reparación digna a favor del querellante adhesivo y Q10 mil más que deberán entregar a la Procuraduría General de la Nación.

La contaminación plástica se apodera de ríos, lagos y playas en Centroamérica

Arrastrados por diferentes afluentes, inmensos depósitos de plástico multicolor cubren como un manto las tranquilas aguas del lago Suchitlán en El Salvador. Lo mismo sucede en las paradisíacas playas del Caribe hondureño, que reciben miles de toneladas de desechos de Guatemala.

-->

Botellas de soda, envases de medicinas, sandalias viejas y todo tipo de materiales plásticos flotan en las verdes aguas de este lago salvadoreño de 13 mil 500 hectáreas, que sirve de embalse a una central hidroeléctrica y es considerado un humedal de importancia internacional por la Unesco.

Los pescadores de este enorme lago artificial, el mayor cuerpo de agua dulce del país, cuentan que la contaminación empujó a los peces a aguas profundas donde no pueden lanzar sus redes para atrapar tilapias o guapotes.

“Desde hace más de dos meses que no podemos ejercer la pesca”, dijo a la AFP Luis Peñate, un pescador de 25 años que ahora se dedica a movilizar a los pocos turistas que se atreven a visitarlo en una lancha de otro pescador para subsistir.

Patos se abren paso entre la basura, pequeñas tortugas se suben a las botellas flotantes para asolearse y algunos caballos flacos beben del agua contaminada.

Es una “contaminación nunca vista”, asegura Jacinto Tobar, alcalde del poblado de Potonico, en el departamento de Chalatenango, a unos 100 km al norte de San Salvador. “La fauna, la flora están sufriendo mucho” y los turistas son cada vez menos, afirma.

Los pescadores deben competir con 1.5 millones de cormoranes negros que se estima habitan en el lago, según el alcalde, y que se han convertido en una especie de plaga pues un día llegaron como aves migratorias y se quedaron.

Publicidad