La International Football Association Board (IFAB) ha dado un nuevo paso en su intención de modernizar el fútbol y combatir uno de los problemas más persistentes del juego actual: las constantes interrupciones. En su más reciente reunión anual, celebrada en Londres, el organismo respaldó un conjunto de cuatro reglas orientadas a mejorar el flujo de los partidos, aumentar el tiempo efectivo de juego y reforzar la justicia deportiva sin alterar la esencia del deporte.
Uno de los cambios más relevantes es la ampliación puntual del uso del VAR. A partir de estas modificaciones, el videoarbitraje podrá intervenir en situaciones vinculadas a segundas tarjetas amarillas que deriven en expulsión, siempre que existan pruebas claras de un error manifiesto. También se permitirá revisar sanciones aplicadas al jugador equivocado y decisiones incorrectas en tiros de esquina, siempre que la corrección sea inmediata y no rompa la continuidad del juego. La IFAB ha sido clara en señalar que se trata de "extensiones específicas" del protocolo actual, no de una expansión indiscriminada del VAR.
Modificaciones para evitar la pérdida de tiempo
El segundo gran eje de la reforma apunta directamente a la pérdida deliberada de tiempo. Se mantendrá el límite de ocho segundos para que los porteros liberen el balón con las manos, una norma que ya ha mostrado resultados positivos. Además, se propone aplicar un sistema de cuenta regresiva similar en saques de banda y de meta, con la posibilidad de perder la posesión si se excede el tiempo permitido. El objetivo es reducir pausas innecesarias y acelerar las reanudaciones del juego.
Las sustituciones y la atención médica también entran en el foco de estas nuevas reglas. Los jugadores reemplazados deberán abandonar el campo en un máximo de diez segundos, evitando demoras estratégicas en los minutos finales. Asimismo, los futbolistas que reciban atención médica en el terreno de juego estarán obligados a permanecer fuera durante un período determinado, aún por definir. Esta medida busca desalentar simulaciones y cortes reiterados que afectan el ritmo del partido.
En conjunto, estas cuatro reglas responden a un diagnóstico compartido: el tiempo neto de juego ronda apenas los 52 minutos, una cifra considerada insuficiente para un deporte de tanta intensidad. La IFAB pretende revertir esta tendencia con ajustes concretos y medidos, que serán evaluados por la Asamblea General Anual en 2026. De ser aprobados, los cambios podrían entrar en vigor desde la temporada 2026/27, en el camino hacia el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, con un objetivo claro: más fútbol, menos interrupciones y un juego más dinámico para jugadores y aficionados.



