Cuatro meses después de su destitución del FC Sochi de la Premier League rusa, el nombre de Robert Moreno ha vuelto a la escena pública por motivos que van mucho más allá de los resultados deportivos. El exseleccionador español, con pasado como asistente de Luis Enrique en el FC Barcelona y en la selección nacional, enfrenta acusaciones que apuntan a un uso excesivo de ChatGPT para la toma de decisiones clave dentro del equipo, un hecho que ha generado un intenso debate sobre los límites de la inteligencia artificial en el fútbol profesional.
Según Andrei Orlov, exdirector general del club ruso, Moreno habría recurrido de forma sistemática a la IA para definir aspectos estratégicos que normalmente corresponden al cuerpo técnico. La denuncia más llamativa se produjo durante un desplazamiento a Khabarovsk, en el extremo oriente ruso, donde el entrenador diseñó el itinerario y los entrenamientos con ayuda del chatbot. La propuesta incluía mantener a los jugadores despiertos durante casi 28 horas consecutivas, con sesiones matutinas dos días antes del partido, una planificación que generó dudas incluso dentro de la directiva.
El uso de ChatGPT le habría costado el puesto a Robert Moreno
Orlov asegura que, pese a cuestionar la viabilidad del plan, el equipo terminó siguiendo el programa generado por ChatGPT, con ligeros ajustes posteriores. De manera paradójica, el FC Sochi logró una victoria por 0-1 en ese encuentro, lo que dio un carácter aún más insólito al episodio. Sin embargo, para la dirigencia del club, el problema no fue el resultado puntual, sino la creciente dependencia de un algoritmo para decisiones que afectan directamente al rendimiento y bienestar del plantel.
Las acusaciones no se limitan a la logística. De acuerdo con el exdirectivo, Moreno también habría utilizado la IA para definir alineaciones, planificar entrenamientos y participar en la elección de fichajes. En un caso concreto, el técnico habría introducido datos de tres delanteros obtenidos de Wyscout en ChatGPT, que terminó recomendando la contratación del kazajo Artur Shushenachev. El jugador fue fichado, pero su rendimiento resultó discreto, con apenas un gol en diez partidos de liga.
Desde la perspectiva de Orlov, la cuestión de fondo no era la innovación tecnológica, cada vez más presente en el fútbol moderno, sino la delegación de funciones esenciales a una herramienta que no puede sustituir el liderazgo humano. "Para Moreno, ChatGPT se convirtió en una de las principales herramientas de trabajo", afirmó, subrayando que esa dependencia terminó erosionando la autoridad y el criterio del entrenador ante el grupo.
Robert Moreno, por su parte, ha negado categóricamente todas las acusaciones. Asegura que nunca utilizó ChatGPT ni ninguna otra IA para preparar partidos, decidir alineaciones o elegir jugadores, y sostiene que su único uso fue para traducciones entre ruso y español. Sin pruebas digitales que respalden las denuncias y sin un comunicado oficial del FC Sochi sobre el asunto, el caso permanece envuelto en polémica. Lo único indiscutible es que el equipo terminó último en la tabla bajo su gestión, un desenlace que, más allá de la tecnología, selló su salida del banquillo ruso.



