Suspendido un partido en LaLiga por el mal estado del campo

La visita del Real Oviedo al Rayo Vallecano fue aplazada por el mal estado del césped del estadio de Vallecas. El club asturiano mostró su enfado y estudiará acciones reglamentarias.

Estadio de Vallecas, casa del Rayo Vallecano - Rayo Vallecano
Estadio de Vallecas, casa del Rayo Vallecano / FUENTE: Rayo Vallecano

La jornada 23 de LaLiga EA Sports quedó marcada por la suspensión del encuentro entre el Rayo Vallecano y el Real Oviedo, previsto en el estadio de Vallecas. La decisión fue tomada por LaLiga tras constatar que el terreno de juego no reunía las condiciones mínimas de seguridad necesarias para la disputa del partido, priorizando así la integridad de los futbolistas y el correcto desarrollo de la competición.

Según explicó el organismo en un comunicado oficial, el club madrileño había realizado importantes trabajos durante la semana, incluyendo el cambio completo del césped, con la intención de que el choque pudiera celebrarse con normalidad. No obstante, las lluvias persistentes y las previsiones meteorológicas adversas impidieron que el nuevo tapete alcanzara el estado óptimo exigido, especialmente en zonas clave del campo.

Molestia por la suspensión del Rayo-Oviedo en LaLiga

LaLiga subrayó que el proceso fue supervisado de manera constante, en coordinación con el Rayo Vallecano, realizando un seguimiento continuo de la evolución del césped. Tanto el club local como la propia organización agotaron todas las vías posibles hasta el último momento antes de optar por la suspensión, una decisión que se enmarca dentro de la normativa vigente y que obliga ahora a fijar una nueva fecha para la disputa del encuentro.

El aplazamiento supone un nuevo episodio en la polémica sobre el estado del césped de Vallecas, que ya había sido objeto de críticas en semanas anteriores. El entrenador del Rayo, Íñigo Pérez, así como varios jugadores, habían expresado públicamente su malestar, calificando el terreno como impropio de la máxima categoría. Tras intentar soluciones provisionales sin éxito, la directiva decidió acometer una reforma integral que, finalmente, no llegó a tiempo.

Por su parte, el Real Oviedo reaccionó con dureza ante lo sucedido, calificando la situación de "vergonzosa" y anunciando posibles acciones reglamentarias. El club asturiano considera que la suspensión le provoca un perjuicio deportivo, organizativo y económico, y entiende que no se han respetado las mismas exigencias que se aplican al resto de entidades. Un malestar que añade tensión a un episodio que vuelve a poner el foco en la gestión de las infraestructuras en el fútbol profesional español.