El duelo entre el Benfica y el Real Madrid por los playoffs de la UEFA Champions League estuvo marcado por un episodio que volvió a encender las alarmas sobre el racismo en el fútbol europeo. Lo que parecía ser una noche de alta intensidad competitiva terminó empañada por una denuncia grave realizada por Vinícius Jr., quien aseguró haber sido víctima de un insulto racista durante el encuentro disputado en Lisboa.
Al minuto 51, el atacante brasileño adelantó a los merengues con un auténtico golazo por la escuadra, una definición que levantó a los aficionados madridistas y silenció por instantes al estadio. Sin embargo, la celebración generó tensión inmediata. Nicolás Otamendi, capitán del conjunto portugués, interpretó el festejo como una provocación hacia la grada y encaró al delantero, lo que derivó en una discusión entre varios jugadores. El árbitro decidió amonestar a Vinícius en medio del tumulto, intentando restablecer el orden en un ambiente ya cargado.
Vinícius denuncia insultos racistas
La situación se tornó aún más delicada cuando las cámaras de televisión captaron a Gianluca Prestianni dirigiéndose a Vinícius mientras se cubría la boca con la camiseta. De inmediato, el brasileño se acercó al colegiado para denunciar que había recibido el insulto "mono", una expresión de carácter claramente racista. La acusación provocó la activación del protocolo antirracismo establecido por la UEFA, mecanismo diseñado para detener el juego y evaluar la gravedad de los hechos en casos de discriminación.
El encuentro se detuvo durante aproximadamente diez minutos mientras los árbitros dialogaban con los protagonistas y se evaluaba la situación. Tras la pausa, el partido se reanudó, pero el episodio dejó una profunda reflexión sobre la persistencia del racismo en el fútbol. Más allá del resultado deportivo, la jornada evidenció la necesidad de aplicar con firmeza los protocolos y sanciones correspondientes para erradicar cualquier manifestación discriminatoria dentro y fuera de los estadios.



