El delantero brasileño Vinícius Júnior sorprendió al rebajar las expectativas en torno a la selección de Brasil de cara al próximo Mundial. En una rueda de prensa celebrada en Estados Unidos, el jugador del Real Madrid aseguró que la Canarinha no parte como favorita, ni siquiera para el amistoso que disputará frente a Francia. Sus declaraciones reflejan un cambio de discurso en un equipo históricamente acostumbrado a cargar con el peso del favoritismo.
Vinícius fundamentó su postura en el rendimiento reciente del equipo, especialmente en las eliminatorias sudamericanas, donde Brasil terminó en la quinta posición, el peor registro de su historia. A pesar de ello, el atacante dejó claro que la ambición sigue intacta: "No queremos el favoritismo, queremos llegar a la Copa del Mundo como estamos llegando a los amistosos: con tranquilidad, paciencia, enfocados en lo que estamos trabajando". Con estas palabras, el jugador enfatizó la importancia de construir desde la calma y el trabajo colectivo, en lugar de la presión externa.
Vinícius confía en el talento individual de Brasil
El extremo también destacó la calidad del plantel, mencionando a compañeros como Raphinha, João Pedro, Matheus Cunha, Casemiro, Endrick y Estêvão, todos protagonistas en sus respectivos clubes. En ese sentido, reafirmó la intención del grupo de competir al máximo nivel: Brasil hará "de todo" para conquistar el sexto título mundial. No obstante, Vinícius evitó colocarse como figura central del equipo, subrayando una visión más colectiva del éxito: "El protagonismo puede ser de cada jugador en cada partido. Yo no quiero ser artillero, quiero hacer mi trabajo y ser campeón".
Finalmente, el brasileño elogió el trabajo del seleccionador Carlo Ancelotti, resaltando su capacidad para interpretar el juego y adaptar el sistema a las características del equipo. "Ancelotti entiende la forma en la que tenemos que jugar. Con tantos atacantes, claro que vamos a jugar a atacar", explicó Vinícius, quien ya conoce bien al técnico italiano de su etapa en el Real Madrid. Con un enfoque renovado y menos presión, Brasil busca reencontrarse con su mejor versión en el escenario más grande del fútbol mundial.

