El fútbol italiano vuelve a situarse en el centro de la controversia tras la apertura de una investigación que salpica directamente a uno de los cargos más influyentes del arbitraje. Gianluca Rocchi, responsable de la designación de árbitros en la Serie A y la Serie B, está siendo investigado por la Fiscalía de Milán por presunta participación en fraude deportivo. El caso, aún en fase preliminar, apunta a posibles presiones ejercidas desde la sala VAR durante distintos encuentros disputados entre 2024 y 2025.
Según informaciones difundidas por medios locales, la investigación analiza una serie de episodios en los que se habrían producido injerencias en decisiones arbitrales clave. Uno de los más llamativos ocurrió el 1 de marzo de 2025, en el duelo entre Udinese y Parma. Durante la revisión de una posible mano dentro del área, el criterio del VAR cambió de forma abrupta: en cuestión de segundos, se pasó de descartar el penalti a recomendar al árbitro principal acudir al monitor a pie de campo. Este giro repentino levantó sospechas sobre la posible intervención externa en el proceso.
El futbol italiano vive una situación crítica
La hipótesis que manejan los investigadores señala que Rocchi habría intervenido directamente desde la sala VAR, golpeando el cristal para llamar la atención de los asistentes. Este gesto habría derivado en la recomendación final al árbitro de revisar la jugada. De confirmarse, supondría una vulneración grave de los protocolos establecidos para el uso del videoarbitraje, diseñados precisamente para garantizar la independencia y transparencia en la toma de decisiones.
Otro de los partidos bajo la lupa es el Inter de Milán frente al Verona, disputado el 8 de enero de 2024. En esa ocasión, se revisó un presunto codazo de Alessandro Bastoni sobre el jugador Duda dentro del área. A pesar de las dudas, el VAR validó la acción y el posterior gol del Inter sin recomendar revisión en el monitor. Los fiscales investigan si esta decisión se ajustó estrictamente al reglamento o si existió una omisión deliberada en la evaluación de una posible infracción previa.
Este nuevo escándalo no hace más que profundizar la crisis reputacional que atraviesa el fútbol italiano en las últimas semanas. A la investigación sobre Rocchi se suman otros episodios que han sacudido al entorno, como el fracaso deportivo de la selección nacional al no lograr la clasificación al Mundial de 2026, y las pesquisas sobre un supuesto servicio VIP vinculado a futbolistas que incluía fiestas privadas y prácticas polémicas. En conjunto, estos hechos reabren viejas heridas en un país donde la credibilidad del sistema futbolístico ha sido cuestionada en múltiples ocasiones, y plantean un desafío urgente para las autoridades deportivas que buscan recuperar la confianza perdida.



