Hablar de Bob Marley es pensar automáticamente en reggae, rastas, Jamaica y canciones que marcaron generaciones enteras. Sin embargo, detrás del artista que revolucionó la música existía otra gran pasión que lo acompañó hasta sus últimos días: el fútbol.
A 45 años de su muerte, ocurrida el 11 de mayo de 1981, el mundo no solo recuerda al hombre que llevó el reggae a todos los rincones del planeta, sino también al fanático que encontraba en la pelota una forma de libertad, alegría y conexión con las personas.
El fútbol, la otra obsesión de Bob Marley
Bob Marley amaba el fútbol casi tanto como la música. Quienes convivieron con él aseguran que llevaba un balón a todas partes y que, durante sus giras internacionales, era común verlo organizando partidos improvisados con amigos, músicos y hasta futbolistas profesionales.
"El fútbol es libertad", llegó a decir el cantante jamaiquino durante la década de los 70. Para él, jugar era una manera de despejar la mente y olvidarse del estrés de la fama.
Desde pequeño comenzó a jugar en Nine Mile, la aldea rural de Jamaica donde nació el 6 de febrero de 1945. Más tarde continuó jugando en las calles de Kingston y, posteriormente, en países como Inglaterra, Francia y España durante sus viajes musicales.
Su admiración por Pelé y el Tottenham
Bob Marley era admirador del legendario futbolista brasileño Pelé, a quien consideraba uno de sus grandes ídolos deportivos. Incluso simpatizaba con el Santos de Brasil gracias al impacto que "O Rei" tenía en el fútbol mundial.
Además, el artista desarrolló un fuerte cariño por el Tottenham Hotspur de Inglaterra durante sus constantes visitas a Londres. Allí se volvió admirador de los futbolistas argentinos Osvaldo Ardiles y Julio Ricardo Villa, campeones del mundo en 1978.
Años después, Ardiles recordó que Marley seguía de cerca los partidos del club inglés y que incluso sentía admiración por su estilo de juego.
"Era un artista supremo y un ser humano maravilloso", expresó el exfutbolista argentino al recordar al cantante.
Bob Marley jugó partidos con futbolistas profesionales
Una de las historias más recordadas ocurrió en Francia en 1980. Mientras se encontraba de gira con The Wailers, Bob Marley visitó un entrenamiento del Nantes y terminó jugando un partido amistoso junto a varios futbolistas profesionales, entre ellos los argentinos Enzo y Víctor Trossero.
Las fotografías de aquel encuentro siguen circulando entre fanáticos del fútbol y de la música, convirtiéndose en una muestra más de la enorme conexión que Marley tenía con el deporte.
Incluso algunos de sus allegados aseguraban que, si no hubiera sido músico, probablemente habría intentado dedicarse profesionalmente al fútbol.
La teoría sobre su enfermedad
Con el paso de los años, también surgió una teoría que relaciona su pasión futbolera con la enfermedad que terminó quitándole la vida.
Según algunos relatos, durante un partido amistoso disputado en Francia en 1977, Marley recibió un fuerte pisotón en el pie derecho. Tiempo después apareció un melanoma debajo de una de sus uñas.
Aunque los médicos recomendaron tratamientos agresivos, incluido amputar parte del dedo afectado, el cantante se negó por sus creencias religiosas rastafaris.
Con el paso del tiempo, el melanoma hizo metástasis y se extendió a órganos como el cerebro, pulmones e hígado.
La enfermedad avanzó rápidamente y Bob Marley falleció el 11 de mayo de 1981 en Miami, Estados Unidos, a los 36 años.
Hasta hoy, su muerte sigue siendo una de las más impactantes en la historia de la música, especialmente por la corta edad en la que murió y el enorme legado que dejó en el reggae y la cultura mundial.
Su legado sigue vivo en los estadios
Décadas después de su muerte, el vínculo entre Bob Marley y el fútbol continúa más vivo que nunca.
En distintos estadios del mundo todavía aparecen banderas, camisetas y canciones en honor al artista. En Países Bajos, por ejemplo, los aficionados del Ajax adoptaron Three Little Birds como un himno no oficial del club.
En Argentina también existen homenajes en las tribunas, especialmente entre aficionados que ven en Marley un símbolo de libertad, resistencia y unión.
Incluso en Jamaica, una enorme estatua de bronce del cantante permanece cerca del Estadio Nacional de Kingston, como un recordatorio eterno de que Bob Marley no solo dejó huella en la música, sino también en el corazón del fútbol.
A 45 años de su partida, su legado continúa sonando en los estadios, en las calles y en cada rincón donde alguien escuche reggae mientras rueda una pelota.




