Karely Ruiz y su esposo, Jhon Echeverry, rompieron el silencio para detallar el violento asalto que sufrieron en su casa de San Nicolás de los Garza, Nuevo León.
La pareja, visiblemente afectada, compartió su testimonio a través de su canal oficial de YouTube, explicando los momentos de terror, los golpes, la angustia por la huida en la madrugada y la decepcionante negativa de un vecino a brindarles refugio.
Confirmaron que su hija Madison no se encontraba en casa durante el incidente, un hecho que, según ellos, evitó una tragedia aún mayor. Tras la traumática experiencia, la influencer y su pareja han decidido mudarse y ya reciben apoyo psicológico.
- El Relato del Asalto
La noche del 28 de julio, Karely Ruiz, Jhon Echeverry y un amigo se encontraban en la sala de cine de su vivienda cuando escucharon ruidos extraños. La situación escaló rápidamente:
"Abrieron la puerta, se metieron, golpearon a mi esposo. Yo tenía mucho miedo, me hice del baño del miedo", relató Ruiz, describiendo el pánico que sintió.
Los agresores, armados, preguntaron por dinero y objetos de valor. Echeverry les indicó que los artículos estaban en la planta alta, mientras Karely Ruiz , desesperada, les ofreció su automóvil con tal de que no les hicieran daño. Los asaltantes les quitaron los celulares para impedir que contactaran a la policía.
La intervención del amigo que los acompañaba fue crucial para su escape. Echeverry explicó que, al escuchar los gritos, el amigo corrió hacia la alberca y comenzó a pedir auxilio a los vecinos, haciendo ruido con baterías e imitando sirenas. Este estruendo fue lo que distrajo a los asaltantes y permitió a la pareja huir.
"Salgo corriendo, veo que ya se fueron, le grito a ella que ya es seguro salir", narró Jhon, aunque Karely tardó en reaccionar, inmersa en un estado de shock que obligó a su esposo a regresar por ella.
La indiferencia del vecino
Sin sus teléfonos, Jhon Echeverry utilizó su Apple Watch para contactar a la policía y al padre de Karely. Mientras esperaban ayuda, la pareja corrió desesperadamente hacia las casas vecinas en busca de refugio.
Sin embargo, se encontraron con una respuesta inesperada y dolorosa.
"Le pedimos a un vecino, le suplicamos, le rogamos que por favor nos dejara entrar a su casa para llamar a la policía, pero su negativa fue inminente", lamentó Echeverry. El vecino les pidió que se retiraran, asegurando que él mismo llamaría a las autoridades, una actitud que la pareja calificó de "ilógica".
Durante el asalto, los agresores hicieron comentarios que la pareja interpretó como una amenaza de secuestro. "Hicieron unos comentarios de que: ‘Recójanlo’, algo así, que es ahí donde nosotros nos asustamos", reveló Echeverry, añadiendo una capa más de terror a la experiencia.
La policía tardó entre 15 y 20 minutos en llegar, tiempo suficiente para que los asaltantes huyeran. Al regresar a su hogar, la pareja encontró la casa "totalmente destruida", un escenario que les provocó una profunda tristeza. Jhon Echeverry sufrió golpes en la cabeza y patadas, aunque la adrenalina del momento le impidió sentir la magnitud de las heridas.




