Ricky Gervais y su crítica al absurdo humano en Alley Cats
Farándula

Ricky Gervais critica el absurdo humano en Alley Cats

La crítica de redes sociales tropieza dando vueltegatos contra Alley Cats de Netflix, porque comete el error habitual de exigirle chistes fáciles a un tratado sobre la nada. Esta es una serie existencialista con humor a veces cáustico, a veces escatológico.

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Alley Cats, Cortesía
Alley Cats / FOTO: Cortesía
Gabriel Arana Fuentes
Columna de cine

Periodista cultural todoterreno amante del cine. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Cultural en 2017. De la prensa escrita a la digital, ha sido editor, docente y consultor. Además, actor ocasional.

Si esperás la réplica animada de The Office esta no es tu serie. Acá, Ricky Gervais prefirió extender la estela amarga de After Life y lanzar a una manada de felinos hacia el precipicio de la incertidumbre. Esta serie no busca complacer al espectador dominical ni pretende coronarse como un clásico instantáneo de la televisión británica; funciona como un espejo cáustico que expone el absurdo de existir cuando no hay garantía sobre la comida del día siguiente. Un grupo de gatos despiertan y se preguntan ¿Qué comeremos hoy?

El detonante dramático nace de la miseria más elemental. Los gatos no recorren callejones buscando aventuras heroicas ni gags infantiles -esto no es Don Gato y su pandilla- caminan con el estómago vacío y la certeza implacable de que el tiempo los acorrala. Gus, el líder ácido interpretado por el propio Gervais, encarna esa coraza cínica del tipo curtido por la intemperie que esconde una lealtad descarnada, en el fondo tiene un corazón noble. A su alrededor orbitan arquetipos bien delineados: Gargajo, el gato sucio y corriente; Fang, el fornido agresivo; Olive, con su lentitud doméstica, y Ponce, aquel ejemplar castrado que come salmón en bandeja de plata mientras los demás se burlan de su confort burgués y que además le resbalan los insultos.

@gabrielaranafuentes #AlleyCats, de #RickyGervais, no constituye una comedia animada convencional ni un producto de entretenimiento ligero, sino una obra de cine de autor de corte existencialista que utiliza la perspectiva de los gatos callejeros para desnudarlos frente al absurdo de la condición humana, la finitud de la vida y la incertidumbre del futuro desde un cinismo narrativo implacable. ¿Buscás entretenimiento fácil o aceptás mirar el abismo con los gatos de Gervais? Dejá tu postura en los comentarios. Alley Cats Ricky Gervais, animación existencialista, cine de autor, crítica de cine, análisis de series, filosofía y animación. #AlleyCats #RickyGervais #CineDeAutor #AnimacionParaAdultos #CineExistencialista #CriticaDeCine #GonzoCine #gabrielarana #gabrielaranafuentes #tenesqueverla ♬ sonido original - Gabriel Arana Fuentes

La miseria y el amor se comparten

La fuerza narrativa radica en el contraste entre la gatita inexperta perdida que busca ayuda y el veterano cínico que a regañadientes ayuda. Cuando la pequeña recién llegada desea no haber nacido jamás, la respuesta de Gus no ofrece consuelo religioso ni frases de autoayuda: le recuerda que la existencia es breve, brutal y que solo queda buscar diversión antes de que llegue el remate inevitable.

Hay un tono heredado de la tradición teatral que ya vimos en After Life, pero despojado de artificios y barnizado con una filosofía sombría, recuerda a la literatura de Sartre y a veces con un humor a lo Voltaire. Quien califica la obra de basura demuestra una incapacidad para tolerar el cuestionamiento del yo frente al vacío. La caricatura prescinde del adorno estético porque su ambición no reside en la pirotecnia visual. Es una caricatura seria para adultos.

Animación simple

En el terreno técnico, la producción no ofrece sorpresas. La animación inglesa resulta plana, funcional, sin alardes visuales que distraigan del texto. Esta austeridad gráfica enfatiza el peso de las palabras. Gervais reduce la comedia a un susurro incómodo y prioriza la crudeza conceptual sobre el brillo del dibujo. El ritmo flaquea únicamente para quien busque la velocidad de la industria norteamericana, dicho de otra manera, esto no es Pixar. La serie no comete fallas de coherencia ni engaña sobre su propuesta; su único límite real es la incapacidad de la audiencia masiva para aceptar que unos animales pulgosos discutan sobre el amor, el destino y la muerte sin necesidad de rematar cada escena con un pastel en la cara.

¿Acaso no vamos a morir todos? dicho de otra manera, la muerte no discrimina entre razas felinas ni estatus sociales; la única duda real es si al mirar hacia el abismo, como dijo Poe, elegiremos maullar de pánico o reírnos de nuestra propia e insignificante fragilidad.

@gabrielaranafuentes
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