Portugal se debate este domingo 8 de febrero en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales entre la continuidad del régimen democrático salido de la Revolución de las Claveles que representa el candidato António José Seguro, exministro socialista, o la disrupción del sistema que podría traer el líder de ultraderecha André Ventura, con las encuestas dando ventaja al primero.
Cada uno ya ha hecho su declaración de intenciones: mientras que Seguro ha afirmado que desea modificar "muchas cosas", las que no funcionan, pero que en ningún caso quiere cambiar de régimen, Ventura ha prometido "el mayor cambio en el sistema político portugués desde el 25 de abril" de 1974, fecha en que se produjo la revolución.
Continuidad y estabilidad, como Seguro garantiza, frente a la "sacudida" que anticipa Ventura, quien se describe como "demócrata" y acusa a las formaciones que han gobernado el país desde la instauración de la democracia, el Partido Socialista (PS) y el Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), de haber fracasado.
Para tratar de convencer a los electores, ambos aspirantes a sustituir a Marcelo Rebelo de Sousa en el Palácio de Belém, sede de la Jefatura de Estado, han desarrollado su campaña para esta segunda ronda en las zonas más afectadas por los temporales que han pasado por el país durante estas dos semanas.
Así, se ha visto a Seguro hablar con los vecinos de las áreas damnificadas, porque, como él sostiene, la labor del presidente consiste en escuchar a los ciudadanos, y a Ventura entregando provisiones y visitando fábricas impactadas por el mal tiempo, entre otras actividades.
Los dos han tenido un único debate electoral para esta segunda vuelta, donde el que fuera el secretario general de PS entre 2011 y 2014 se presentó como el candidato de la moderación y subrayó que Ventura se ha equivocado de elección, porque, afirmó, él en realidad lo que quiere es ser primer ministro con poderes ejecutivos y no tanto un árbitro o fiscalizador, que es el papel del jefe de Estado.
El ultraderechista respondió acusándole de no querer hacer nada y aspirar a ser "como una especie de reina de Inglaterra".
¿Qué dicen las encuestas?
Las encuestas dan ventaja a Seguro: según el estudio del Centro de Estudios y Sondeos de Opinión (Cesop) de la Universidade Católica Portuguesa, publicado el martes por la cadena pública RTP, la emisora de radio Antena 1 y el diario Público, el exministro socialista tendría una victoria holgada.
El análisis indica que Seguro lograría el 67 % de la intención de voto, frente al 33 % de Ventura. Si no se hace distribución de los indecisos, el primero lograría el 56 % de los sufragios, frente al 25 % del segundo, con un 6 % de personas que no saben o no dicen a quién apoyarán el domingo.
Seguro ganó la primera vuelta de las elecciones, celebrada el 18 de enero, con 1.755.563 sufragios (31,11 %), seguido de Ventura que logró 1.327.021 (23,52 %).
Por detrás de ellos, quedaron el eurodiputado liberal João Cotrim de Figueiredo, con el 16 % de los votos; el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo, con el 12,32 %; y el exministro conservador Luís Marques Mendes, que estaba apoyado por los dos socios en el Gobierno de centroderecha, con el 11,3 %.
El sondeo de Cesop apunta que los electores que optaron por otros candidatos en la primera ronda respaldará más a Seguro que a Ventura.
El exministro socialista recibiría dos tercios de los sufragios de quienes votaron por Cotrim de Figueiredo (60 %), Gouveia e Melo (63 %) o Marques Mendes (69 %), todos ellos aspirantes de centroderecha, mientras que el presidente del partido ultra Chega obtendría el 14 %, 16 % e 11 % de las intenciones de voto, respectivamente.
Esos aspirantes derrotados en la primera vuelta han manifestado su apoyo a Seguro, así como los expresidentes de Portugal, los conservadores Aníbal Cavaco Silva (2006-2016) y António Ramalho Eanes (1976-1986), este último el primer presidente elegido democráticamente en Portugal tras la revolución.
Ventura considera que el respaldo, tanto de la izquierda como de la derecha, a Seguro no es tanto un apoyo a su oponente, sino más bien un voto en contra de su propia figura, como líder ultraderechista.
Seguro, por su parte, ve que su candidatura ha logrado esta convergencia, porque él es un "defensor de la democracia".
*Con información de EFE



