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Salud inicia suspensión de consultas externas y cirugías para atender pandemia

El viceministro de Hospitales, Francisco Coma, señaló que Guatemala tiene un comportamiento muy agresivo en cuanto a la pandemia.

Francisco Coma, viceministro de Hospitales.
Francisco Coma, viceministro de Hospitales. Foto: Edwin Bercián

El viceministro de Salud, Francisco Coma, explicó lo que implica la alerta roja hospitalaria que se declaró ayer en el país ante el aumento de casos de Covid-19.

De acuerdo con el funcionario, dentro de la estructura de la institución existe un comité de emergencia que en situaciones de catástrofe o desastre activa niveles de alerta.

Hasta los primeros días de abril, previo a la Semana Santa, había activa una alerta naranja, pero tras analizar el número de casos que se ingresaban a los hospitales se supo que se debía implementar la roja, es decir, la máxima alerta.

Esto incluye poner en apresto a todo el personal y cancelar permisos o vacaciones, con el fin de que se integre al trabajo el recurso humano que estaba descansando.

También, reportar todos los niveles de abastecimiento que los hospitales deben tener. Actualmente, la cifra de disponibilidad de insumos, oxigeno y equipos de protección personal es del 90%.

El funcionario agregó que el crecimiento en el número de casos significa también que deben tener gestión más eficiente porque los productos tienen un nivel de consumo muy alto, así que deben estar listos con procesos para comprar rápidamente.

De igual forma se establecen niveles de comunicación hospitalario. En este 2021 se creó una dinámica distinta a la que se trabajó el año pasado, en donde cada hospital contaba con un manejo individual.

Ahora se cuenta con una red nacional integrada, en donde se fortalece las áreas con el más alto número de casos.

Esto significa que los hospitales en donde no se tiene mayor número de casos de Covid-19 soportan a otros que sí lo requieran.

“Esto ayuda también a identificar en dónde hay disponibilidad de camas para que los pacientes que lo necesitan puedan ser trasladados y recibir atención médica”, enfatizó Coma.

Sus declaraciones se dieron durante el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas, en el que se abordó la situación de la pandemia en el país y lo que se prevé para las próximas semanas.

Suspensión de consultas externas y cirugías

De acuerdo con Coma, en cuanto al proceso de administración y manejo de la estructura hospitalaria, lo que se ha estado trabajando desde antes de la Semana Santa es la identificación de la disponibilidad de camas.

En ese sentido, a aquellos hospitales que ya estaban de regreso a la normalidad se les pidió que frenaran todos los procesos de atención de consulta externa y todas las cirugías programadas.

El fin es que puedan implementar de nuevo sus áreas Covid-19 y poner a disposición el personal y equipo necesario para atender a la población.

“Estamos empezando a disminuir la capacidad de atención en los casos que pueden esperar, que no tienen un riesgo de vida, a expensas de poder atender esta pandemia”, aseguró el viceministro.

De esta manera se alcanzó la posibilidad de atender 165 camas más de pacientes gravemente enfermos.

Lo que significa que en lugar de 430 que se tenían, ahora se contará con unas 610 camas para personas en esta condición, aseguró.

Comportamiento agresivo de la pandemia

A criterio de Coma, Guatemala tiene un comportamiento muy agresivo en cuanto al avance de la pandemia.

Y, según sus palabras, en medio de ello el sistema de salud atiende actualmente dos situaciones críticas: la vida normal de un hospital con emergencias y los pacientes Covid-19.

Detalló que recientemente en uno de los centros asistenciales más grandes del país se estableció que se tenían 163 ventiladores y que todos estaban ocupados.

El 40% de estos equipos estaban asignados a pacientes con Covid-19 y el resto a personas atendidas por heridas de arma de fuego, accidentes de tránsito y otras enfermedades.

En ese contexto, Coma detalló que no solo se trata de ampliar la cantidad de insumos y camas, sino que el tema principal es el recurso humano se tiene para atender con prontitud, calidad y eficiencia a los pacientes.

Indicó que en una unidad de terapia intensiva se requieren por lo menos dos enfermeras dedicadas por cada cuatro pacientes. Además, se debe tener como mínimo un médico por cada cinco pacientes.

Algunos hospitales tenían las relaciones correctas, pero hay áreas en donde la pandemia se comportó de forma más agresiva y no ha sido suficiente el personal, expuso.

Otro punto que incide en dificultar la atención, es que Guatemala tiene una carencia significativa de especialistas, de personal médico y paramédico, y sobre todo de terapia respiratoria, lo cual ha sido un problema desde el primer día.

Por lo que se mantienen los esfuerzos para equipar a los distintos centros asistenciales y dar una respuesta a la población guatemalteca, afirmó el entrevistado.

Aunque destacó que el punto principal para combatir la pandemia es que todos contribuyan siguiendo las medidas de bioseguridad.

“En los intensivos se vive una situación de cansancio, agotamiento y frustración dentro del personal, pero también la sensación de impotencia ante el descuido de las personas, que casi pareciera que olvidó que estamos en pandemia”, dijo Coma.

“Debemos que entender que estamos en el pico de la pandemia y la gente de verdad debe ayudarse a sí misma y al país”, concluyó.

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